Wall Street marca récords sin euforia: una señal sana para el rally de fin de año

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Capitalbolsa | 12 dic, 2025 14:09 - Actualizado: 10:09
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El S&P 500 ha vuelto a marcar máximos históricos, algo que en 2025 ya no sorprende tanto, aunque hacía unas seis semanas que no lo veíamos. Lo interesante no es el récord en sí, sino el contexto, que hoy es muy distinto al de finales de octubre, según explica Natalia Kniazhevich.

En aquel momento, el mercado estaba claramente dominado por la euforia: una temporada de resultados muy potente y el entusiasmo casi desmedido alrededor de la inteligencia artificial empujaron a los inversores a asumir más riesgo. Ahora, sin embargo, ese clima no se percibe. Y precisamente eso es lo que muchos alcistas consideran una buena noticia de cara al tramo final del año.

Los indicadores de sentimiento lo confirman. Un medidor elaborado por Ned Davis Research, que combina volatilidad, posicionamiento y encuestas a inversores institucionales, se mantiene por debajo de los niveles que históricamente se asocian con un optimismo extremo. En otras palabras, el mercado sube, pero sin euforia desbordada, lo que suele ser más sano.

Desde el último máximo de octubre, además, el rally ha ido ganando amplitud. Los flujos ya no se concentran solo en las grandes tecnológicas. Parte del dinero se ha desplazado hacia sectores como utilities e industriales, no solo porque la “marea” de la IA levanta más barcos, sino sobre todo porque la Reserva Federal ha empezado a recortar tipos —como volvió a hacer esta semana— mientras economistas y estrategas confían en que la economía estadounidense acelere en 2026. El miedo a una burbuja de IA ha ido dejando paso a una visión más optimista sobre el crecimiento.

“Que las empresas sigan presentando resultados sólidos y que la economía estadounidense se muestre resiliente, junto con un sentimiento que no es eufórico, apunta a más recorrido al alza de aquí a final de año y comienzos del próximo”, señala Ed Clissold, estratega jefe en EE. UU. de Ned Davis Research.

Otros indicadores van en la misma línea. El Equity Euphoria Indicator de Barclays está muy por debajo de los picos de octubre, lo que sugiere que aún queda “pólvora seca” para seguir entrando en Bolsa. Además, los datos de Deutsche Bank muestran que la exposición a renta variable de los inversores discrecionales apenas supera niveles neutrales.

“El hecho de que no veamos un optimismo extremo en la mayoría de indicadores suele ser una señal de que no estamos ante un gran techo de mercado”, apunta London Stockton, también de Ned Davis Research, que destaca un cóctel favorable: sentimiento mixto, estacionalidad positiva y una Fed más amigable.

El impulso reciente se vio reforzado tras el recorte de tipos de la Fed y los mensajes de Jerome Powell sobre la fortaleza de la economía. El S&P 500 acumula ya una subida cercana al 17% en el año y ha cerrado en máximos históricos.

Por debajo de la superficie, el mercado también envía señales interesantes. La cesta de cíclicos frente a defensivos de Goldman Sachs encadena su racha más larga de subidas jamás registrada. Para Lee Coppersmith, directivo del banco, este tipo de movimientos solo se producen cuando el mercado empieza a anticipar un mejor escenario de crecimiento. La historia respalda la idea: cada vez que los cíclicos han superado a los defensivos durante varias sesiones seguidas, el S&P 500 ha tendido a subir en los meses siguientes.

Además, los índices menos concentrados también acompañan. El S&P 500 equiponderado y el Russell 2000 de pequeñas compañías están batiendo al índice tradicional en lo que va de mes, reforzando la idea de un rally más amplio y equilibrado.

Mirando al futuro, los inversores también empiezan a descontar apoyos fiscales que podrían prolongarse hasta 2026, un factor adicional que refuerza el telón de fondo positivo.

En resumen, el mercado vuelve a máximos, pero lo hace sin la euforia de octubre, con una subida más diversificada y con el respaldo de crecimiento, política monetaria y sentimiento todavía lejos de los extremos. Un escenario que, para muchos, deja la puerta abierta a que el rally aún no haya dicho su última palabra.

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