La temporada de resultados del primer trimestre en Estados Unidos arranca con una base razonablemente sólida. Según explica Mathieu Racheter, de Julius Baer, el mercado espera que el beneficio por acción del S&P 500 crezca un 12,6% interanual, lo que supondría encadenar un sexto trimestre consecutivo de avances de doble dígito. Sobre el papel, la foto sigue siendo buena. La duda real empieza justo después: qué mensaje van a lanzar las compañías sobre lo que viene.
Una vez más, el gran motor del crecimiento agregado vuelve a ser la tecnología. El sector IT apunta a un aumento del beneficio cercano al 45%, impulsado sobre todo por la fortaleza del negocio de semiconductores. Esa cifra, por sí sola, vuelve a dejar claro hasta qué punto el mercado estadounidense sigue dependiendo de un grupo reducido de gigantes.
De hecho, si se excluye a las grandes tecnológicas, el crecimiento estimado para el conjunto del índice baja al 5,1%, un nivel más moderado y algo por debajo de la media histórica. Aun así, empiezan a aparecer señales de mejora en la amplitud del ciclo. Sectores más ligados a la economía, como materiales y financieras, también podrían registrar avances de doble dígito, lo que da algo más de consistencia al escenario.
Las primeras publicaciones han dejado un tono razonablemente tranquilizador. En torno al 72% de las compañías ha batido previsiones de beneficio y las sorpresas positivas en ingresos han sido incluso más claras. Esto sugiere que los analistas no llegaron al trimestre con unas expectativas excesivamente optimistas y que la ejecución empresarial sigue siendo sólida pese al aumento del ruido geopolítico.
Sin embargo, el mercado probablemente no se quedará mucho tiempo mirando por el retrovisor. El impacto de las tensiones recientes apenas se refleja en las cuentas del primer trimestre, de modo que la atención se desplazará rápido hacia las previsiones para el resto de 2026. En un entorno con menor visibilidad, más presión geopolítica y dudas sobre energía, inflación y crecimiento, el tono de las guías puede pesar más que los propios resultados.