Las acciones tecnológicas estadounidenses intentaban recuperar terreno antes de la apertura, después de la presión sufrida tras la última decisión de la Reserva Federal sobre tipos de interés. Según Steve Goldstein, Intel destacaba especialmente en la preapertura, con una subida cercana al 9%, después de que el presidente Donald Trump afirmara que la compañía fabricará microchips para Apple.
El movimiento refuerza la idea de que Intel podría volver a ganar protagonismo estratégico dentro de la cadena de suministro estadounidense de semiconductores, especialmente en un contexto de mayor presión política para relocalizar producción tecnológica clave.
La subida de Intel refleja el potencial impacto de un eventual acuerdo con Apple, uno de los mayores compradores de chips del mundo. Aunque el mercado necesitará confirmación oficial y más detalles sobre volumen, calendario y márgenes, la reacción inicial muestra que los inversores ven la noticia como un posible punto de inflexión para la compañía.
Intel llevaba tiempo intentando recuperar credibilidad en fabricación avanzada, y cualquier vínculo con Apple puede ser interpretado como una validación relevante de su capacidad industrial.
La mejora no se limitaba a Intel. Micron Technology y Marvell Technology avanzaban cerca del 4% cada una, en un contexto de recuperación general del sector tecnológico tras las caídas provocadas por el tono más restrictivo de la Fed.
Micron sigue siendo uno de los valores más sensibles al ciclo de memoria y a la demanda vinculada a inteligencia artificial, mientras que Marvell mantiene exposición a centros de datos, conectividad y semiconductores especializados. Ambos nombres suelen reaccionar con fuerza cuando mejora el apetito por tecnología y chips.
SpaceX subía alrededor de un 1% antes de la apertura, después de registrar su primera sesión negativa desde que comenzó a cotizar. El valor sigue siendo uno de los grandes focos de atención del mercado, tanto por su elevada valoración como por el fuerte interés de los inversores minoristas.
El rebote es moderado, pero relevante para medir si la primera toma de beneficios fue simplemente un ajuste puntual o el inicio de una fase de mayor volatilidad tras el fuerte estreno bursátil.
El comportamiento previo a la apertura sugiere que los inversores siguen dispuestos a comprar tecnología en las caídas, siempre que aparezcan catalizadores concretos. Intel aporta el titular más potente por su posible relación con Apple, mientras Micron y Marvell reflejan una mejora más amplia del sentimiento hacia los semiconductores.
Sin embargo, el rebote debe interpretarse con prudencia. El tono más restrictivo de la Reserva Federal puede seguir limitando las valoraciones de crecimiento, especialmente si aumentan las expectativas de nuevas subidas de tipos.