Puntos clave
Las expectativas de una nueva pausa militar entre Estados Unidos e Irán han impulsado el optimismo al comienzo de la semana. El petróleo abrió con fuertes descensos, mientras las bolsas avanzaban y el dólar perdía terreno.
Sin embargo, el analista Justin Low advierte de que la reacción recuerda demasiado a la registrada a mediados de junio, cuando las esperanzas de una tregua desembocaron en un memorando de entendimiento que terminó sin avances relevantes.
La situación sobre el terreno apenas ha cambiado. Los datos de seguimiento marítimo muestran que solo entre uno y tres buques han cruzado diariamente el estrecho de Ormuz durante las últimas jornadas, lo que equivale en la práctica a una paralización casi completa.
Los pocos petroleros que han logrado atravesarlo estarían vinculados a Irán, mientras que los buques de gas natural licuado no han podido utilizar la ruta desde el 16 de julio.
La actividad también sigue gravemente alterada en el mar Rojo. El 26 de julio únicamente cruzaron Bab el-Mandeb once buques de mercancías, frente a un tráfico habitual de entre 60 y 80 embarcaciones diarias.
A las dificultades logísticas se añade la distancia que separa a Washington y Teherán en las negociaciones nucleares. El anterior alto el fuego terminó sin que ambas partes lograran siquiera abrir conversaciones sustanciales sobre el enriquecimiento de uranio, las reservas acumuladas y las necesidades nucleares de Irán.
Según Justin Low, las líneas rojas de ambos países continúan prácticamente intactas. Irán estaría intentando ganar tiempo, mantener el control sobre Ormuz y obtener concesiones de Estados Unidos y sus aliados sin alterar de manera significativa la situación actual.
Por ello, aunque puedan retomarse las conversaciones o anunciarse una reapertura parcial del estrecho, el mercado corre el riesgo de estar ante otro episodio de optimismo temporal. La tregua podría ofrecer alivio a corto plazo, pero todavía no existen señales suficientes para concluir que esta vez será duradera.