UBS compara el momento actual de la tecnología con 1999: burbuja, pero con recorrido

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Capitalbolsa | 10 jun, 2026 13:09
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Puntos clave
  • Varios analistas creen que el ciclo alcista ligado a la IA aún no ha agotado su recorrido.
  • UBS compara el momento actual más con principios de 1999 que con el techo de la burbuja tecnológica en 2000.
  • La reciente corrección en semiconductores se interpreta, por algunos expertos, como una toma de beneficios saludable.

El fuerte avance de las compañías tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial ha generado dudas sobre si el mercado está ya cerca de un techo. Sin embargo, según recoge Tobias Burns, varios analistas de Wall Street creen que el ciclo todavía puede tener margen de continuidad, pese a la volatilidad reciente en semiconductores y grandes valores tecnológicos.

El argumento central es que, aunque existen señales típicas de una burbuja —valoraciones elevadas, concentración de las ganancias en pocos valores y entusiasmo inversor—, todavía no se dan todas las condiciones que suelen acompañar al final de un ciclo especulativo.

La tesis de algunos analistas no niega la existencia de excesos. Lo que defienden es que una burbuja puede seguir inflándose durante bastante tiempo antes de alcanzar su punto máximo.

UBS: más parecido a 1999 que al año 2000

Andrew Garthwaite, de UBS, considera que el mercado actual se parece más a principios de 1999 que al primer trimestre de 2000, cuando la burbuja tecnológica estaba ya cerca de estallar. En su opinión, todavía no se dan las condiciones necesarias para pensar que el pico está próximo.

Entre los factores que respaldan esta visión, UBS cita unos diferenciales de crédito todavía reducidos, beneficios empresariales sólidos y un entorno que, hasta hace poco, apuntaba a tipos de interés más bajos. Estos elementos suelen ayudar a prolongar los ciclos alcistas, incluso cuando las valoraciones empiezan a parecer exigentes.

Dan Niles, fundador de Niles Investment Management, también defiende una lectura parecida. Su idea es que el mercado puede estar en una burbuja y, aun así, tener recorrido adicional. Recuerda que en 1998 y 1999 ya existían señales de exceso, pero el mercado tecnológico todavía vivió un tramo alcista muy potente antes de girarse.

La corrección en chips no cambia todavía la tesis

El sector de semiconductores ha sufrido fuertes caídas en los últimos días, lo que ha aumentado el temor a una corrección más amplia. El retroceso se produjo tras unas previsiones de ingresos de Broadcom que, aunque sólidas, no fueron suficientes para sostener el fuerte optimismo acumulado.

Además, los comentarios de Anthropic pidiendo ralentizar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial habrían contribuido a deteriorar el sentimiento del mercado. Tras una racha de nueve semanas de subidas, la toma de beneficios en valores ligados a la IA encontró una excusa clara para acelerarse.

Aun así, algunos analistas consideran que la caída no es necesariamente negativa. Atif Malik, de Citi, interpreta el retroceso como un ajuste saludable después de las ganancias parabólicas de abril y mayo, y mantiene como principales ideas de compra a Broadcom, Texas Instruments y Applied Materials.

Después de una subida vertical, una corrección en semiconductores no destruye la tendencia por sí sola. El verdadero riesgo aparecería si se deterioran beneficios, crédito y expectativas de inversión en IA al mismo tiempo.

Beneficios, crédito y gasto de las grandes tecnológicas

Uno de los argumentos que sostiene la visión constructiva es que los resultados recientes de las grandes compañías de hiperescala siguen mostrando ingresos suficientes para justificar mayores inversiones. El gasto en centros de datos, chips e infraestructura de IA continúa siendo elevado, pero por ahora se apoya en negocios con fuerte generación de caja.

Además, los diferenciales de crédito tanto en bonos de alto rendimiento como en deuda con grado de inversión se mantienen cerca de mínimos históricos. Esto sugiere que el mercado de crédito no está señalando todavía una tensión financiera grave.

La concentración del mercado sigue siendo un punto vulnerable, pero mientras los beneficios acompañen y las condiciones financieras no se endurezcan de forma abrupta, los analistas más optimistas creen que el ciclo puede seguir vivo.

La Fed vuelve a ser el principal riesgo

El principal cambio reciente está en las expectativas de tipos. A finales del año pasado, la Reserva Federal mantenía un sesgo más favorable a bajadas de tipos. Sin embargo, el repunte de la inflación por el encarecimiento de la energía ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de nuevas subidas.

Los mercados de futuros ya descuentan una subida de 25 puntos básicos antes de final de año, concretamente en la reunión de diciembre. Este giro puede limitar el apetito por valores de crecimiento, ya que las compañías tecnológicas de larga duración suelen sufrir cuando aumentan los tipos reales.

Por eso, el debate ya no es solo si la IA tiene futuro, sino si el mercado puede seguir pagando múltiplos elevados en un entorno de inflación más persistente y bancos centrales menos acomodaticios.

  • Visión alcista: el ciclo de IA aún no ha alcanzado su pico.
  • Comparación de UBS: más 1999 que 2000.
  • Riesgo principal: Fed más dura si la inflación sigue repuntando.
  • Sector clave: semiconductores, por su papel central en la infraestructura de IA.
  • Valores destacados por Citi: Broadcom, Texas Instruments y Applied Materials.
La inteligencia artificial puede seguir siendo el gran motor del mercado, pero el margen de error se reduce. A estos niveles, cualquier decepción en beneficios, inversión o tipos puede generar correcciones violentas.

En definitiva, la visión de Wall Street sigue dividida entre quienes ven una burbuja peligrosa y quienes creen que aún falta recorrido antes del techo. Según Tobias Burns, el consenso más constructivo no niega los excesos, pero considera que la combinación de beneficios sólidos, crédito estable e inversión en IA todavía puede sostener el mercado durante más tiempo. La clave será que la Fed no se convierta en el factor que pinche antes de tiempo el entusiasmo tecnológico.

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