Wall Street vivió una jornada de fuerte tensión, con el Dow Jones cayendo un 1,7%, su peor día desde el 20 de enero. Como explica Vivien Lou Chen, el detonante fue una nueva escalada verbal del presidente Trump contra el Tribunal Supremo, pocos días después de que éste anulara buena parte de su programa arancelario.
En mensajes publicados en su red social, Trump calificó de “ridícula” la decisión del Supremo y aseguró que no necesita acudir al Congreso para imponer aranceles. Además, advirtió de que cualquier país que intente “jugar” con EE. UU. se enfrentará a tarifas “mucho más altas”.
El mercado reaccionó con rapidez: el S&P 500 cayó un 1% y el Nasdaq un 1,1%, ampliando las pérdidas de la mañana. La sensación dominante fue que la incertidumbre institucional y comercial volvía a situarse en el centro del tablero.
Según recoge Chen, parte del nerviosismo provino de la percepción de que el enfrentamiento entre la Casa Blanca y el Tribunal Supremo puede erosionar la estabilidad institucional. Thierry Wizman, estratega de divisas en Macquarie, advertía de que este tipo de ataques “no sentarán bien a muchos inversores en activos estadounidenses”.
Eric Diton, de Wealth Alliance, lo resumía con una frase clara: “Los mercados odian la incertidumbre casi tanto como las malas noticias”. El temor no es solo el arancel en sí, sino la imprevisibilidad del marco regulatorio y comercial.
En paralelo, los inversores buscaron seguridad en los bonos del Tesoro, lo que provocó un descenso del rendimiento del bono a 10 años hasta el entorno del 4,03%, su mayor caída diaria en más de una semana. El oro repuntó con fuerza, superando los 5.200 dólares por onza en algunos momentos, reforzando su papel de cobertura frente a activos denominados en dólares.
El dólar, por su parte, mostró debilidad frente a sus principales pares, en un contexto donde las preocupaciones sobre el déficit fiscal estadounidense —cercano a 1,8 billones de dólares en el ejercicio 2025— también pesan sobre la confianza de algunos inversores internacionales.
El foco inmediato se traslada al discurso sobre el Estado de la Unión, donde el presidente podría pedir al Congreso extender los nuevos aranceles del 15% y detallar su estrategia alternativa tras el revés judicial.
Mientras tanto, la dinámica es clara: cada declaración que amplifique la tensión comercial o institucional añade presión a la renta variable. En este entorno, la estabilidad del mercado de bonos ha actuado como amortiguador, evitando movimientos aún más bruscos en bolsa, pero la volatilidad sigue elevada y muy dependiente del flujo político.