La bolsa estadounidense ha empezado 2026 con una ligera mejora, prolongando la buena racha del año anterior. Sin embargo, según comenta Ned Davis, fundador de Ned Davis Research, el inversor haría bien en no confiarse: la tendencia sigue siendo alcista, pero el ciclo se va haciendo adulto y, cuando el mercado entra en esa fase, lo importante es tener identificadas las señales que suelen aparecer antes de un giro.
El punto de partida de Davis es su indicador de impulso general, el Big Mo Multi-Cap Tape Composite, que se sitúa alrededor de 66, lejos del pico del año pasado por encima de 80. Según su lectura, el indicador sigue manteniendo señal de compra desde mayo de 2025, pero la tendencia cíclica y secular aparece demasiado extendida. Si el momentum se sigue debilitando, podría acabar disparando una señal de venta.
Otra señal a vigilar, según Davis, es la deuda de margen, un termómetro del apalancamiento y del apetito especulativo. Su firma destaca que el endeudamiento ligado a inversión en acciones habría superado los 1,2 billones de dólares a finales de noviembre y que la tasa de variación a 15 meses entra en zona que califican como especulación excesiva.
Esta variable suele funcionar como un indicador de “temperatura”: cuando sube demasiado rápido, el mercado se vuelve más frágil ante cualquier sorpresa (mal dato macro, resultados flojos, shock geopolítico o cambio de expectativas de tipos).
El matiz importante es que Davis no está describiendo un mercado en venta automática. De hecho, reconoce que el conjunto de señales no está en rojo y que, a día de hoy, mantiene un sesgo de inversión moderadamente favorable a la renta variable. Lo que subraya es la necesidad de estar preparados: en un ciclo alcista con varios años encima, los giros suelen empezar con pérdida de impulso y aumento de especulación.
A este cóctel se suma el factor geopolítico. El mercado ha mostrado resiliencia incluso ante titulares de alto voltaje, como los acontecimientos recientes en Venezuela. Pero en un bull market maduro, la cuestión no es si hoy se ignora el riesgo, sino si mañana ese riesgo empieza a afectar a expectativas de crecimiento, inflación o tipos. Y ahí es cuando las señales técnicas dejan de ser un detalle y pasan a ser una guía.