El mercado bursátil sigue marcando máximos y, según Marko Papic, estratega geopolítico de BCA Research, ponerse bajista ahora mismo podría ser prematuro. Su visión es clara: en el corto plazo mantiene una postura positiva hacia los activos de riesgo, pero cree que los inversores deberían empezar a preocuparse más seriamente en un horizonte de seis a doce meses.
Papic considera que los bancos centrales podrían enfrentarse el próximo año a una inflación más difícil de controlar. Aunque no ve el cierre del estrecho de Ormuz como una crisis existencial, sí cree que un petróleo entre 90 y 100 dólares por barril puede mantener vivas las presiones inflacionistas.
En ese contexto, incluso contempla la posibilidad de que la Reserva Federal llegue a subir tipos este año, especialmente después de las elecciones de mitad de mandato. Eso crearía un entorno de menor liquidez global de cara a 2027.
El segundo foco de preocupación es el fuerte aumento del gasto de capital vinculado a inteligencia artificial. Papic cree que el ritmo de inversión puede mantenerse elevado, pero no necesariamente seguir acelerándose de forma indefinida.
El problema es que el mercado se ha acostumbrado a una expansión muy rápida del gasto en centros de datos, infraestructura tecnológica y capacidad computacional. Si en 2027 esa aceleración se modera, aunque el gasto absoluto siga siendo alto, podría convertirse en un factor negativo para las expectativas bursátiles.
El mayor riesgo señalado por Papic está en las grandes OPV previstas, especialmente SpaceX, Anthropic y OpenAI. El problema no estaría solo en el momento de la salida a bolsa, sino en lo que puede ocurrir meses después, cuando venzan los periodos de bloqueo que impiden vender acciones a los primeros inversores.
Según el estratega, nunca antes el mercado se había enfrentado a la posible entrada de una oferta de valores tan grande procedente de compañías privadas de esta magnitud. Si en 2027 empiezan a liberarse participaciones por valor de billones de dólares, el equilibrio entre oferta y demanda podría deteriorarse.
En este entorno, Papic ve atractivo en las compañías energéticas estadounidenses. Argumenta que muchas son competitivas, tienen experiencia operativa y presentan una menor exposición directa al riesgo geopolítico al perforar principalmente en territorio nacional.
También considera que el liderazgo del sector tecnológico estadounidense podría moderarse en los próximos cinco años, incluso si continúa el superciclo de inteligencia artificial. Para él, las oportunidades más interesantes podrían estar en empresas que permiten la expansión de la IA o en sectores que utilizarán la tecnología para mejorar productividad y márgenes, como salud y finanzas.
La visión de Papic no es bajista a corto plazo. Al contrario, considera que todavía no hay señales de peligro inminente y mantiene una postura constructiva sobre los activos de riesgo. Pero su advertencia es relevante: los principales riesgos podrían empezar a ganar visibilidad hacia finales de año.
Para el inversor, la conclusión es que aún puede tener sentido participar en el mercado, pero evitando una exposición excesivamente concentrada en las mismas megatendencias. Energía estadounidense, salud, finanzas y compañías vinculadas a productividad por IA podrían ofrecer una diversificación más equilibrada.