La corrección de las tecnológicas empieza a dejar señales más serias de lo que parecía en un primer momento. Según CNBC, los inversores retiraron la semana pasada 10.800 millones de dólares de acciones tecnológicas, la mayor salida registrada por Bank of America desde que la entidad comenzó a recopilar estos datos en 2008.
El dato es relevante porque no se trata solo de una toma de beneficios aislada. En términos relativos, las salidas como porcentaje de la capitalización del sector tecnológico del S&P 500 fueron las más elevadas desde 2014. Esto sugiere que la presión vendedora ha sido intensa y amplia, especialmente en un momento en el que el mercado empieza a cuestionar la sostenibilidad de algunas valoraciones ligadas a la inteligencia artificial.
Los clientes de Bank of America vendieron la semana pasada 14.200 millones de dólares en acciones individuales, también un récord histórico. Al mismo tiempo, las recompras por parte de empresas, medidas como porcentaje de la capitalización bursátil, cayeron a su nivel más bajo desde finales de 2023.
La desaceleración fue especialmente marcada en tecnología. Este punto es importante porque las recompras han sido durante años un soporte relevante para muchas grandes compañías estadounidenses. Si ese apoyo se reduce justo cuando aumentan las ventas institucionales, el mercado queda más expuesto a correcciones de corto plazo.
La señal de fondo es clara: no estamos viendo solo un ajuste menor en tecnológicas, sino una rotación de flujos relevante que afecta especialmente a semiconductores e inteligencia artificial.
El sector de semiconductores ha sido uno de los más golpeados. El ETF iShares Semiconductor llegó a caer un 10,4% el viernes, su mayor desplome desde el inicio de la pandemia en 2020. Aunque posteriormente intentó rebotar, las ventas volvieron a imponerse en las sesiones siguientes.
La debilidad coincide con la cercanía de la esperada OPV de SpaceX, que debutará en el Nasdaq el viernes. Algunos analistas consideran que parte de las ventas puede estar relacionada con inversores que liberan capital para acudir a la operación. Sin embargo, Bank of America apunta que la caída de la semana pasada estuvo impulsada principalmente por grandes inversores institucionales.
El debate ahora es si esta corrección responde simplemente a una recogida de beneficios después de una fuerte subida o si estamos ante el inicio de una fase más complicada para las acciones de inteligencia artificial. La respuesta todavía no es evidente, pero el volumen de salidas obliga a tomar el movimiento en serio.
También se ha especulado con que la pausa en la construcción de un centro de datos en Wyoming pueda indicar cierta moderación en la demanda de capacidad de IA. Desde Crusoe, sin embargo, se ha rebajado la importancia del episodio, explicando que la pausa respondió a cuestiones específicas del proyecto y no necesariamente a un deterioro general de la demanda.
El mercado empieza a separar las historias sólidas de IA de aquellas que dependen solo del entusiasmo. Después de una subida tan vertical, cualquier duda sobre demanda, capex o valoración se castiga con rapidez.
Desde el punto de vista técnico, algunos analistas siguen viendo margen para nuevas caídas. Jonathan Krinsky, de BTIG, advierte de una pérdida adicional de impulso en semiconductores y señala el riesgo de que el ETF SOXX pueda dirigirse hacia su media móvil de 50 días, lo que implicaría una corrección adicional aproximada del 14%.
Este tipo de ajustes no significa necesariamente el final del ciclo de inteligencia artificial, pero sí confirma que el mercado ha entrado en una fase más exigente. Las valoraciones ya no permiten decepciones y los inversores están empezando a mirar con más atención la rentabilidad real de las inversiones en IA, el coste de los centros de datos y la capacidad de las compañías para convertir crecimiento en caja.
La salida récord de capital de tecnológicas no debe ignorarse. Puede ser una corrección sana tras un rally excesivo, pero también puede anticipar una rotación más amplia desde los valores más sobrecomprados hacia sectores con menor valoración, dividendos o flujos de caja más visibles.
Para los inversores, la clave será no confundir cualquier caída con una oportunidad automática. En tecnología e IA seguirá habiendo ganadores claros, pero el mercado ya está dejando de premiar el crecimiento sin disciplina financiera. En semiconductores, especialmente, conviene vigilar si las ventas se estabilizan cerca de soportes relevantes o si la presión institucional continúa aumentando.