¿Qué hizo la bolsa la última vez que Estados Unidos ejecutó una operación militar en América Latina para apartar a un líder considerado problemático? Según explica Jules Rimmer, el precedente más claro nos lleva a 1989, cuando el presidente George H. W. Bush autorizó la Operación Causa Justa para capturar a Manuel Noriega, dirigente de facto de Panamá, acusado —como ahora se señala en el caso venezolano— de crimen organizado y narcotráfico.
Rimmer destaca que aquella operación, aunque venía bastante telegrafiada, terminó sorprendiendo a los mercados en su ejecución, algo que recuerda al patrón visto este fin de semana con la Operación Absolute Resolve en Venezuela: el titular era esperable, pero el “timing” y la forma de materializarse cogieron a muchos con el pie cambiado.
La idea central: lo que mueve el precio no es solo el hecho en sí, sino la diferencia entre expectativa y realidad. Si el mercado no lo tiene totalmente descontado, la reacción llega aunque el guion fuese “probable”.
En un boletín para inversores publicado el domingo, Jeffrey Rubin (de Birinyi Associates) comparó la reacción del mercado tras la captura y traslado de Noriega con la respuesta actual ante Maduro. Según su recuento, el S&P 500 encajó inicialmente la noticia con calma: avanzó 11 puntos básicos el primer día de la invasión y sumó alrededor de un 5% adicional en las dos semanas posteriores, el tiempo que se tardó en tomar plenamente el control y detener a Noriega.
Sin embargo, la segunda parte del patrón es la que conviene no olvidar: tras esa fase, el mercado retrocedió cerca de un 10% hasta finales de febrero. Es decir, el impacto inicial no fue el problema; el ajuste llegó después, cuando el foco se desplazó del titular militar al contexto macro y al posicionamiento.
Rubin apunta que la operación actual tiene un elemento a favor: habría sido más rápida y, en términos de ejecución, inmediatamente exitosa, lo que hace comparable el avance inicial (en torno a 23 puntos básicos en los futuros del S&P 500 en la mañana del lunes). Pero Rimmer introduce el matiz que puede marcar la diferencia: Venezuela es bastante más relevante para el sistema económico y energético que Panamá en 1989.
Traducción de mercado: la reacción “de primera hora” puede parecer similar, pero el recorrido posterior dependerá de si el episodio tiene transmisión económica (energía, comercio, inflación, riesgo político) o se queda en un shock de titular.
Para ponerlo en perspectiva, Rimmer recuerda que, a las puertas de 1990, Estados Unidos estaba cerca de una recesión y el mercado venía de rebotar con fuerza tras el crash de 1987. Ese telón de fondo ayuda a explicar por qué el mercado pudo reaccionar con serenidad al inicio y, aun así, corregir con fuerza después.