Diciembre ha sido, históricamente, uno de los mejores meses para los inversores de renta variable. En promedio, el índice S&P 500 sube un 1,5% en diciembre desde 1945, superado solo por noviembre. Pero 2025 no está siguiendo el patrón, y los estrategas no confían en que el Santa Claus rally se repita este año.
Amy Wu Silverman, estratega de derivados, advierte que ningún mes ha respetado su comportamiento estacional este año. Noviembre dejó banderas rojas: corrección tecnológica, preocupación por el gasto en inteligencia artificial, rotación de liderazgo entre sectores y una liquidez que, pese a una racha final positiva, no ha eliminado la incertidumbre estructural.
El mercado de opciones muestra un notable aumento de cobertura a la baja: se prioriza comprar protección en lugar de aumentar posición tras rallies. La volatilidad implícita, medida por el índice VIX, sigue por encima de 20, un nivel que históricamente indica estrés creciente en el mercado. Este ruido podría actuar más como “bache” que como impulso, complicando las entradas direccionales sin confirmación.
El mercado muestra alta dispersión. Omar Aguilar, gestor global de carteras, señala discrepancias profundas en los datos macro recientes, que llegaron de forma desordenada tras episodios como el cierre parcial del gobierno de EE. UU. Además, reconoce que hemos visto el inicio del desmontaje de operaciones de momentum, especialmente en tecnológicas de gran capitalización, que han servido tanto para rallies como para recortes.
Aun así, el S&P 500 sigue dentro de un canal lateral entre 6.500 y 6.900 puntos. No hay un catalizador sólido que alimente el tramo navideño. El consenso, aunque incorpora la posibilidad de un recorte de tipos por parte de la Reserva Federal el 9–10 de diciembre, no lo da por seguro ni lo considera suficiente para activar compras sostenidas.