La salida de Verizon del Dow Jones puede parecer una mala noticia. Pero Mark Hulbert plantea justo lo contrario: para un inversor contrarian, ser expulsado del índice puede ser una señal de compra.
La idea parte de una pauta repetida en el tiempo. Las compañías que entran en el Dow suelen hacerlo después de una etapa brillante en bolsa. Llegan al índice cuando ya son populares. Las que salen, en cambio, suelen arrastrar años de bajo rendimiento y mucho pesimismo acumulado.
Hulbert recuerda el caso de Nvidia. La compañía entró en el Dow Jones en noviembre de 2024, tras haber sido una de las grandes estrellas del mercado estadounidense. Cinco meses después, sus acciones habían caído cerca de un 40%. Aunque después recuperó terreno, su evolución desde la entrada en el índice ha quedado por detrás del ETF tecnológico QQQ.
El contraste fue Intel. Salió del Dow para dejar paso a Nvidia y, desde entonces, su rentabilidad anualizada ha rondado el 170%. Es un ejemplo extremo, pero encaja con la lógica del análisis: muchas veces, el índice compra popularidad y vende capitulación.
Algunos inversores han interpretado el mal comportamiento posterior de Nvidia como un problema específico de las tecnológicas dentro del Dow. Hulbert no lo ve así. Recuerda que Sherwin-Williams, incorporada al mismo tiempo que Nvidia, también ha tenido una evolución negativa desde su entrada.
Otros casos van en la misma dirección. Amgen y Honeywell, añadidas al Dow en agosto de 2020, han quedado por detrás del S&P 500 desde entonces. La pauta, por tanto, no depende solo del sector. Tiene más que ver con el momento en el que una compañía se vuelve lo suficientemente popular como para entrar en un gran índice.
El nuevo caso enfrenta a Alphabet y Verizon. Alphabet entra en el Dow tras una subida superior al 100% en los últimos doce meses. Verizon, por el contrario, sale del índice después de avanzar menos del 10% en el mismo periodo.
Desde una lectura convencional, Alphabet parece la opción fuerte y Verizon la rezagada. Desde una lectura contrarian, el atractivo puede estar justo en la compañía expulsada. Verizon llega con expectativas bajas, menor entusiasmo del mercado y posible margen para una reversión a la media.
La pauta no se limita al Dow Jones. Hulbert cita estudios sobre el S&P 500 y el Russell 2000 que muestran una conclusión parecida: de media, las compañías eliminadas de los índices han tendido a batir a las incorporadas en los años posteriores.
La explicación es sencilla. Los índices suelen incorporar empresas tras fuertes subidas y elevada popularidad. Y suelen eliminar compañías después de largos periodos de decepción. Comprar las expulsadas es, en el fondo, apostar por una normalización de expectativas.
La salida de Verizon del Dow no convierte automáticamente a la acción en una compra segura. Pero sí obliga a mirar el valor con menos prejuicios. El mercado ya ha descontado buena parte de sus problemas. Alphabet, en cambio, llega al índice después de un rally muy fuerte.
La conclusión de Hulbert es directa: para quien acepte una estrategia contrarian, Verizon puede resultar más interesante que Alphabet en este punto. No porque sea mejor compañía, sino porque el mercado ya espera mucho menos de ella.