Nomura: el ajuste por IA que esperaba el mercado ha llegado antes y con más fuerza

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 04 feb, 2026 19:30
iacbcrash11
Puntos clave
  • Los inversores esperaban un ajuste gradual de la IA, pero el mercado está sufriendo un shock inesperado.
  • Nomura advierte de un impacto de “segundo orden” de la disrupción de la IA que ya afecta a resultados.
  • La rotación hacia valores defensivos y activos reales se acelera frente al software y el SaaS.

Los mercados estaban preparados para un ajuste de cuentas de la inteligencia artificial, pero no para uno de esta magnitud ni a estas alturas del ciclo. Así lo resume Charlie McElligott, estratega de activos cruzados de Nomura, que considera que los inversores están afrontando un tipo de riesgo muy distinto al que se descontaba a comienzos de año.

Según explica McElligott, de cara a 2026 el consenso asumía vientos en contra más bien lentos y progresivos para la IA, ligados al enorme consumo de capital de los hiperescaladores. El temor era que ese gasto acabara limitando recompras de acciones o tensionando los mercados de crédito. Sin embargo, el golpe que está recibiendo el mercado es de otra naturaleza y mucho más abrupto.

Para Nomura, lo que se ha adelantado es el impacto de “segundo orden” de la disrupción de la IA: no solo el coste de construir la infraestructura, sino el efecto directo sobre los modelos de negocio y los resultados financieros.

Este cambio de narrativa se ha reflejado con fuerza en el sector del software. El ETF que agrupa a las principales compañías de software tecnológico sufrió una de sus mayores caídas diarias desde la primavera pasada, reflejando el nerviosismo generado tras los últimos desarrollos en el ámbito de la IA, especialmente a raíz de movimientos protagonizados por actores como Anthropic.

McElligott subraya que el problema no se ha limitado a nichos concretos, como el software legal, sino que se ha extendido a otros segmentos clave, incluyendo servicios financieros y gestión de activos. En el caso de las compañías de software y SaaS más “caras”, valoradas por su fuerte crecimiento y elevados márgenes, el ajuste ha sido especialmente severo.

El estratega de Nomura llega a calificar este movimiento como un “colapso tectónico” en determinados valores, con un efecto contagio que empieza a trasladarse incluso a las entidades que han financiado a estas compañías.

Además, el temor a la disrupción de la IA no se limita al software puro. Según McElligott, también el espacio fintech y de finanzas al consumo comienza a verse afectado por dudas similares, al cuestionarse la sostenibilidad de ciertos modelos digitales en un entorno donde la IA puede alterar radicalmente las barreras de entrada.

El resultado práctico de todo ello es una rotación acelerada en las carteras. Los inversores están abandonando valores clásicos de crecimiento para refugiarse en sectores considerados más baratos o más tangibles, como defensivos, cíclicos y activos reales. En paralelo, gana peso el interés por metales preciosos y bienes inmuebles, frente a activos muy vinculados al dólar, en un contexto de creciente preocupación por los déficits de Estados Unidos y la posible debilidad de la divisa.

En palabras del propio McElligott, los negocios basados en vender “servicios y productos digitales” están siendo especialmente penalizados por unos miedos a la disrupción de la IA que han llegado “mucho antes de lo previsto”.

El estratega añade que el mercado sigue muy atento a la evolución de OpenAI y a sus crecientes necesidades de financiación en los próximos meses, un factor que podría convertirse en otro punto crítico para el sentimiento inversor. Este seguimiento constante refleja hasta qué punto la IA ha pasado de ser una historia de crecimiento incuestionable a una fuente de incertidumbre sistémica.

Por último, desde una óptica más técnica, Mike O’Rourke, jefe de análisis de mercado en Jones Trading, introduce una paradoja relevante: muchos de los principales clientes de los hiperescaladores son precisamente las empresas de software en la nube. Si estas compañías vieran comprometida su viabilidad, también se resentiría la demanda futura de capacidad de computación, cuestionando algunas de las previsiones más optimistas del sector.

Conclusión: el mercado no solo está reajustando expectativas sobre la IA, sino replanteándose el impacto real y el calendario de esa disrupción. Para Nomura, el verdadero shock no era si llegaría, sino que lo ha hecho antes y con más intensidad de lo esperado.

contador