Con el S&P 500 y los principales índices estadounidenses moviéndose cerca de máximos históricos, el debate habitual gira en torno a si el mercado está caro por sus elevados múltiplos. Sin embargo, desde Envision Research plantean una preocupación diferente: hay dos cifras que resultan más inquietantes que el propio P/E.
La advertencia no es simplemente que el mercado esté caro, sino que la estructura interna actual puede convertir cualquier corrección en un movimiento mucho más violento de lo que sugieren los fundamentos.
La ratio de margen FINRA mide el volumen de deuda utilizada por los inversores respecto al dinero en circulación. Actualmente se sitúa cerca de 0,50, niveles comparables a los que precedieron a la burbuja puntocom y a la crisis financiera de 2008.
¿Qué implica esto? Que una parte relevante de las subidas recientes ha sido financiada con apalancamiento. Y cuando el mercado está apalancado:
Un P/E elevado puede indicar sobrevaloración. Pero una ratio de margen elevada sugiere algo más delicado: fragilidad estructural.
Más del 60% del volumen diario proviene hoy de estrategias pasivas o algorítmicas. Esto cambia radicalmente la dinámica del mercado.
En lugar de decisiones basadas en análisis fundamental, gran parte de los flujos responden a:
Cuando un valor sube y aumenta su peso en el índice, los algoritmos compran más. Si cae, venden más. Se crea así un bucle de retroalimentación que amplifica tanto subidas como bajadas.
Un dato ilustra esta nueva realidad: el porcentaje de compañías que se mueven más del 10% el día de resultados ha pasado de poco más del 10% en 2014 a alrededor del 37% recientemente. Es difícil justificar que los fundamentales cambien tanto en un solo trimestre; lo que cambia es la mecánica del mercado.
La combinación de alto apalancamiento y trading automatizado convierte al mercado en una enorme máquina de momentum. Cuando todo va bien, el efecto es expansivo. Pero si se produce un giro, la volatilidad puede intensificarse con rapidez.
El riesgo no es que el mercado esté caro, sino que esté estructuralmente preparado para reaccionar de forma desproporcionada ante una corrección relativamente pequeña.
La propuesta no es huir del mercado, sino prepararse para mayor volatilidad:
Conclusión: más allá de las valoraciones tradicionales, hay dinámicas internas —apalancamiento elevado y dominio del trading pasivo— que pueden amplificar cualquier giro del mercado. Si la volatilidad está subestimada, la clave no será adivinar el techo, sino estar estructuralmente preparados para cuando la “primavera” se libere.