Mientras Wall Street sube, el dinero ya está construyendo el próximo gran ciclo

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Capitalbolsa | 13 jul, 2026 09:20
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Puntos clave
  • La inteligencia artificial amplía su impacto hacia chips, energía, centros de datos y espacio.
  • El consumidor estadounidense se modera, pero todavía no ofrece señales claras de recesión.
  • Japón emerge como uno de los principales riesgos estructurales para la liquidez global.

La geopolítica volvió a ocupar los titulares después de que Donald Trump diera por finalizado el alto el fuego con Irán, aunque al mismo tiempo confirmó que las negociaciones continúan y anunció nuevas sanciones.

Se trata de un escenario aparentemente contradictorio que los mercados parecen haber aprendido a gestionar. Mientras no se produzca un impacto directo y duradero sobre el petróleo, la inflación o el crecimiento global, los inversores siguen dando prioridad a los fundamentales económicos frente al ruido político.

Un consumidor más selectivo, pero todavía resistente

Otro de los focos de la semana llegó de la mano de PepsiCo, cuyos resultados ofrecieron una fotografía interesante sobre la evolución del consumidor estadounidense.

La compañía superó las previsiones de ingresos gracias al buen comportamiento de sus negocios internacionales, aunque volvió a reflejar una demanda más débil en Estados Unidos.

No parece tratarse todavía de una señal de recesión, sino de un consumidor que empieza a seleccionar con mayor cuidado dónde destina su dinero. Para los inversores, este escenario refuerza la importancia de apostar por empresas con capacidad para fijar precios, marcas fuertes y una elevada diversificación geográfica.

El capital institucional ya no busca únicamente chips, sino toda la infraestructura necesaria para sostener la inteligencia artificial.

La IA amplía su radio de acción

La inteligencia artificial volvió a demostrar que continúa siendo el gran motor del mercado, aunque cada vez desde una perspectiva más amplia.

SK Hynix protagonizó la mayor salida a bolsa de una empresa extranjera en la historia de Estados Unidos, con una captación superior a 26.000 millones de dólares y una demanda que multiplicó varias veces la oferta disponible.

Más allá del tamaño de la operación, el mensaje para el mercado resulta claro. El capital institucional ya no busca únicamente exposición a los fabricantes de chips avanzados, sino a toda la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la IA: memorias HBM, centros de datos, redes eléctricas, almacenamiento energético y capacidad de procesamiento.

La siguiente fase del ciclo tecnológico podría estar menos concentrada en unas pocas grandes plataformas y extenderse hacia las compañías que proporcionan los componentes físicos y energéticos que hacen posible esta transformación.

La bolsa se convierte en un objetivo político

También resulta cada vez más evidente que la política y los mercados financieros están estrechamente conectados.

Donald Trump ha vuelto a convertir la evolución de Wall Street en uno de los principales indicadores de éxito de su mandato y ha impulsado iniciativas como las denominadas “Trump Accounts”, destinadas a fomentar la inversión en renta variable desde edades tempranas.

Estas medidas difícilmente modificarán por sí solas la concentración de la riqueza, ya que la mayor parte de las acciones estadounidenses continúa en manos del 10% de los hogares con mayor patrimonio. Sin embargo, sí reflejan que mantener unos mercados fuertes se ha convertido en un objetivo político en sí mismo.

El riesgo que puede llegar desde Japón

El principal riesgo inesperado para los mercados podría no encontrarse ni en Oriente Medio ni en Wall Street, sino en Japón.

Los rendimientos de la deuda japonesa continúan subiendo mientras el yen permanece cerca de sus niveles más débiles de las últimas décadas. Esta divergencia empieza a generar inquietud entre los inversores.

Una normalización más rápida del Banco de Japón podría alterar uno de los grandes pilares de liquidez de los mercados globales.

Durante años, la política monetaria ultralaxa del Banco de Japón ha sido una de las principales fuentes de liquidez para los mercados internacionales. Los bajos tipos japoneses favorecieron las estrategias de financiación en yenes y la inversión posterior en activos de mayor rentabilidad.

Si esta dinámica cambia y Japón acelera la normalización de su política monetaria, el impacto podría extenderse mucho más allá de su economía y afectar a las valoraciones de numerosos activos financieros.

La reversión parcial de estas operaciones podría provocar ventas de bonos, acciones y otros activos de riesgo en distintas regiones, especialmente si coincide con un repunte de la volatilidad global.

El dinero empieza a construir el siguiente ciclo

En conjunto, el escenario continúa siendo constructivo para la renta variable. La inversión en inteligencia artificial sigue ampliándose, el consumo estadounidense se desacelera sin deteriorarse de forma significativa y los inversores mantienen su apetito por el riesgo.

Sin embargo, conviene no perder de vista los cambios estructurales que empiezan a gestarse. Como suele ocurrir en los mercados, los próximos movimientos importantes rara vez nacen de los titulares del día, sino de aquellas tendencias que pasan desapercibidas mientras la mayoría de los inversores mira en otra dirección.

Una de estas tendencias aparece reflejada en el informe Top Stocks de eToro correspondiente al segundo trimestre. Aunque las llamadas Siete Magníficas continúan liderando las carteras de los inversores minoristas, el nuevo dinero empieza a dirigirse hacia los auténticos facilitadores del próximo ciclo de crecimiento: semiconductores, infraestructura energética y espacio.

Más que un simple cambio de narrativa, este movimiento refleja una evolución en la forma en la que el mercado intenta capturar la siguiente fase del desarrollo de la inteligencia artificial.

El estudio Retail Investor Beat de eToro también muestra que los inversores están replanteándose el mapa del liderazgo tecnológico mundial.

La ventaja que durante años mantuvo Estados Unidos sobre China en las expectativas de rentabilidad se ha reducido de forma significativa. Esto sugiere que el mercado ya no contempla la carrera de la inteligencia artificial como un proceso con un único ganador, sino como una competición global con múltiples beneficiarios.

Mientras Wall Street continúa avanzando, el capital parece estar construyendo ya el siguiente ciclo: uno menos concentrado, más intensivo en infraestructuras y con una mayor diversidad geográfica.

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