El último estudio de BofA Securities sobre flujos de renta variable estadounidense, elaborado por el autor del informe “Equity Client Flow Trends”, dibuja un mercado que sigue avanzando en índices, pero con un trasfondo de claro giro defensivo. El documento analiza de forma agregada el comportamiento de clientes minoristas, institucionales y hedge funds, y ofrece una radiografía muy completa de quién está comprando, quién está vendiendo y en qué segmentos se concentra la presión vendedora.
Según explica el propio autor del informe de BofA, los clientes retail encadenan ya varias semanas como vendedores netos de acciones estadounidenses, al tiempo que los hedge funds han alternado fuertes salidas con episodios puntuales de compras. Frente a ellos, el bloque institucional aparece como el principal comprador neto, lo que introduce un matiz interesante: la liquidez “profesional” entra mientras el inversor minorista reduce riesgo.
El autor del documento destaca que el patrón dominante de 2025 está siendo la venta de acciones individuales frente a la compra de ETF de renta variable. De hecho, el informe muestra que el conjunto de clientes de BofA —minoristas, institucionales y hedge funds— ha sido vendedor neto de single stocks mientras mantenía flujos positivos hacia vehículos diversificados. Para BofA, esto refleja una preferencia creciente por productos que diluyen el riesgo idiosincrático en un entorno de mayor incertidumbre sobre beneficios futuros.
A nivel sectorial, el análisis del autor de BofA Securities señala salidas relevantes en consumo discrecional, financiero y energía, frente a entradas en sectores como comunicación e industriales. No se trata de un mercado que abandone la renta variable, sino de una rotación selectiva, buscando combinaciones de calidad, visibilidad de beneficios y valoraciones más razonables.
El informe subraya también el papel de los ETF de estilo Value y Blend, donde los flujos se mantienen firmes. El autor del estudio interpreta este comportamiento como una señal de que el mercado empieza a exigir más prudencia en múltiplos de crecimiento, al tiempo que se apoya en índices amplios para seguir expuesto al mercado sin concentrar demasiado riesgo en nombres individuales de alta beta.
Otro punto relevante es la evolución de las recompras corporativas. De acuerdo con los datos recopilados por BofA Securities, las compañías han ido moderando el ritmo de buybacks y se sitúan muy por debajo del año anterior. El autor del informe recuerda que las recompras han sido un soporte clave del S&P 500 en la última década, por lo que su enfriamiento puede traducirse en un mercado más dependiente de los flujos de inversores finales y de la narrativa macro en torno a tipos de interés y crecimiento.
En conjunto, el trabajo de BofA Securities revela un mercado menos eufórico de lo que sugieren los índices: más peso en ETF, menor apetito por riesgo específico y un soporte corporativo que se va diluyendo. Un contexto en el que la lectura de flujos, tal y como la presenta el autor del informe, se convierte en una herramienta clave para interpretar la verdadera temperatura del mercado.