Aunque el mercado parece perder algo de impulso de cara al cierre del año, los inversores continúan apostando con fuerza por la renta variable. Según explica Alex Harring en el medio original, los datos de la Global Fund Manager Survey de Bank of America reflejan un posicionamiento especialmente agresivo: el peso del efectivo en carteras ha caído a un nuevo mínimo histórico.
De acuerdo con la encuesta del banco, la asignación a efectivo se reduce hasta el 3,3% en diciembre, frente al 3,7% del mes anterior. Michael Hartnett, estratega jefe de inversión de Bank of America, bautiza el movimiento como el “crash in cash”, una forma de describir la velocidad con la que los gestores están sacrificando liquidez para aumentar exposición a mercado.
Un nivel tan bajo de liquidez suele interpretarse como confianza… pero también como poco margen de maniobra si llega una sorpresa negativa y el mercado necesita “colchón” para absorber ventas.
Este movimiento hacia activos de riesgo se produce mientras crece el optimismo bursátil. La encuesta muestra que la asignación conjunta a acciones y commodities alcanza su nivel más alto en casi cuatro años. Además, la exposición a renta variable sube hasta una sobreponderación neta del 42%, el registro más elevado desde diciembre de 2024.
Todo esto convive con un comportamiento más frágil del sector tecnológico tras el fuerte rally del año. El Nasdaq Composite acumula un retroceso desde el inicio de diciembre, presionado por dudas sobre el gasto en infraestructura de inteligencia artificial. Ese desgaste también se deja notar en el mercado en general, con el S&P 500 en riesgo de romper una racha de siete meses consecutivos al alza.
Sin embargo, la encuesta sugiere que los gestores están aprovechando los recortes: la exposición a tecnología repunta y se sitúa en su nivel más alto desde julio de 2024, una señal de que una parte del dinero institucional interpreta la caída como oportunidad más que como señal de alarma.
Conclusión: el mercado puede estar “atascándose” a corto plazo, pero el posicionamiento indica que los inversores siguen muy dentro de bolsa. Eso sostiene el sesgo alcista, aunque aumenta el riesgo de movimientos bruscos si cambia el sentimiento.