Los futuros de Wall Street cotizaban a la baja a primera hora del martes, después de que una nueva oleada de ventas en los grandes valores tecnológicos presionara al conjunto del mercado. Los futuros del S&P 500 cedían un 0,53%, mientras que los del Nasdaq 100 retrocedían un 0,99%. Los contratos ligados al Dow Jones bajaban 55 puntos, alrededor de un 0,11%.
El movimiento llega tras una sesión regular en la que el sector tecnológico volvió a mostrar señales de agotamiento. El S&P 500 perdió un 0,37%, mientras que el Nasdaq Composite, más expuesto a tecnología y crecimiento, cayó un 1,32%. En cambio, el Dow Jones logró cerrar en positivo, impulsado por el buen comportamiento de Caterpillar, con una subida de 148 puntos, equivalente al 0,29%.
El lunes, los inversores redujeron exposición en varios miembros de los llamados Siete Magníficos. Amazon cayó cerca de un 5%, Meta Platforms retrocedió un 2% y Alphabet perdió también alrededor de un 5%, firmando su peor jornada diaria en más de un año.
En el caso de Alphabet, el castigo se produjo en medio de una creciente preocupación por la salida de dos investigadores de inteligencia artificial de alto perfil hacia compañías rivales. El mercado interpreta este tipo de movimientos como una señal de que la batalla por el talento en IA se está intensificando y puede afectar a la percepción competitiva de los grandes grupos tecnológicos.
Otro foco de atención fue SpaceX, que cayó un 16% y encadenó su tercera sesión consecutiva en negativo. La compañía de cohetes de Elon Musk había concentrado una fuerte atención del inversor minorista en jornadas anteriores, pero el ajuste reciente sugiere una toma de beneficios agresiva tras el fuerte interés inicial.
Liz Ann Sonders, estratega jefe de inversiones de Charles Schwab, señaló en CNBC que la tecnología y la inteligencia artificial siguen siendo áreas prioritarias para los inversores minoristas, aunque el interés se estaría desplazando desde acciones individuales hacia instrumentos más diversificados, especialmente ETF.
Según Sonders, los beneficios empresariales continúan siendo el principal soporte para las bolsas en este momento. Esta lectura es relevante: el mercado puede tolerar cierta volatilidad en tecnología siempre que los resultados corporativos sigan respaldando las valoraciones.
La presión vendedora también se trasladó a los mercados de Asia-Pacífico, que terminaron con descensos tras moderar las ganancias iniciales. El Kospi de Corea del Sur lideró las pérdidas regionales con una caída superior al 6%, mientras que el Kosdaq, de pequeña capitalización, retrocedió un 6,27%.
En Japón, el Nikkei 225 perdió un 1,5%, poniendo fin a una racha de ocho sesiones consecutivas de subidas, mientras que el Topix bajó un 0,79%. En India, el Nifty 50 cedió un 0,22%, y en Australia, el S&P/ASX 200 retrocedió un 0,11%. El CSI 300 de China continental perdió un 1% y el Hang Seng de Hong Kong bajó un 0,16%.
La caída del petróleo ofreció cierto alivio al mercado. Los precios del crudo retrocedieron después de que Qatar y Pakistán, países mediadores, señalaran avances en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días.
El Departamento del Tesoro estadounidense autorizó posteriormente la venta de petróleo iraní hasta agosto, lo que mantuvo los precios del crudo cerca de sus mínimos de la sesión. Para los mercados, un petróleo más bajo reduce presión inflacionista y mejora el margen de actuación de los bancos centrales, aunque también pesa sobre el sector energético.
Este martes, los inversores estarán atentos a los resultados de Carnival y Korn Ferry antes de la apertura del mercado. Además, se publicarán los datos preliminares de junio del PMI manufacturero y de servicios de S&P Global, que servirán para medir el pulso de la actividad económica.
La sesión se presenta, por tanto, con un mercado dividido: por un lado, la caída del petróleo ayuda a rebajar los temores inflacionistas; por otro, la presión sobre los gigantes tecnológicos recuerda que las valoraciones exigentes dejan poco margen para decepciones.