Wall Street se prepara para una apertura claramente bajista después de que el último discurso de Donald Trump no lograra disipar la incertidumbre sobre la guerra en Irán. El presidente estadounidense insistió en que la operación militar está “muy cerca” de concluir, pero al mismo tiempo aseguró que golpeará a Irán “con muchísima fuerza”, una combinación de mensajes que el mercado ha interpretado como ambigua y poco tranquilizadora.
La reacción ha sido inmediata en los futuros sobre índices estadounidenses. Los contratos del S&P 500 retroceden un 1,2%, los del Dow Jones ceden un 1,1% y los del Nasdaq 100 bajan un 1,5%. El movimiento refleja un claro deterioro del apetito por el riesgo justo después de dos sesiones en las que la renta variable había recuperado terreno con bastante fuerza.
El problema es evidente: el mercado esperaba algún tipo de claridad sobre los plazos o las condiciones que podrían llevar al fin de las hostilidades, pero no la obtuvo. En su lugar, recibió un mensaje que mezcla cercanía del final con amenaza de mayor intensidad militar, algo que complica la lectura y mantiene viva la prima de riesgo geopolítica.
La otra gran señal de mercado llega desde la energía. El West Texas Intermediate sube más de un 6%, hasta los 106,49 dólares por barril, mientras que el Brent avanza casi un 7%, hasta los 107,89 dólares. Eso supone un nuevo recordatorio de que cualquier escalada adicional puede seguir trasladándose con rapidez al precio del crudo.
Y aquí está el verdadero riesgo para la renta variable: un petróleo de nuevo por encima de los 100 dólares no solo castiga a sectores intensivos en energía, sino que reabre el debate sobre inflación persistente, presión sobre el consumo y menor margen de maniobra para los bancos centrales. Es decir, el mercado no solo teme la guerra; teme lo que la guerra puede hacerle a la economía.
La lectura de fondo la resumía bien Jim Reid, responsable global de investigación macroeconómica y estrategia temática de Deutsche Bank. Según explicó, tras la recuperación de las dos sesiones anteriores, el sentimiento de mercado se deterioró durante la noche porque el discurso de Trump no aportó prácticamente nada nuevo sobre los posibles plazos o condiciones para poner fin al conflicto.
Ese es el núcleo de la decepción. El rebote reciente se había apoyado en la esperanza de que el conflicto estuviera entrando en una fase de desescalada. Pero si esa expectativa se debilita, la reacción lógica del mercado es volver a reducir riesgo. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora mismo en futuros.