"Los flujos avisan de riesgos que el mercado prefiere ignora".

Por Javier Molina, analista de Mercados de eToro

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 17 nov, 2025 09:17
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Wall Street cerró una semana de contrastes. El SP500 rebotó tras la corrección previa en la última sesión semanal, pero el avance fue mínimo.

El fin del “shutdown” más largo de la historia y ciertos avances comerciales dieron algo de aire, pero la debilidad del “trade” de inteligencia artificial y el tono más duro de la Reserva Federal frenaron cualquier entusiasmo. La caída del ETF AIQ, con más de un 5% en dos semanas, refleja el inicio del deterioro en la narrativa de IA que, tras un alza espectacular en los últimos 2 años, muestran dudas sobre valoraciones y un capex difícil de sostener.

La Fed, con voces como Beth Hammack o Susan Collins, enfrió las expectativas de nuevos recortes de tipos por falta de datos, una pausa que terminará con el regreso de las estadísticas oficiales y el informe de empleo de septiembre.

Trump alivió el efecto de sus tarifas al dejar fuera productos como café, cacao o carne. En paralelo, los informes 13F trajeron movimiento: Berkshire Hathaway compró acciones de Alphabet y Third Point tomó posiciones en Norfolk Southern y Union Pacific, que están inmersas en un proceso de fusión.

En apariencia, la semana cerró con un +0,1% en el SP500, +0,3% en el Dow y –0,5% en el Nasdaq. Pero debajo de la superficie, los flujos mandan. Entraron 18,7 bn a bonos, 18,3 bn a bolsa, 7,7 bn a liquidez y 2,9 bn a oro. Hay apetito de riesgo, sí, pero acompañado de coberturas constantes. Estados Unidos sigue siendo el epicentro, con récord de entradas en ETF y 134 bn hacia su renta variable. Europa despierta tarde y Japón registra salidas.

El crédito, sin embargo, envía la señal más clara: 29 semanas de inflows en investment grade mientras el high yield se debilita. BofA lo resume “condiciones financieras en máximos y boom de capex en IA han dejado los spreads demasiado ajustados”. Al mismo tiempo, los hyperscalers empiezan a mostrar grietas, con una financiación más cara, CDS al alza y riesgos acumulándose. Es aquí donde aparece la idea del “mejor short”: bonos corporativos de las grandes empresas de IA, más vulnerables al aumento de costes.

El contraste con el “Main Street”es evidente. Mientras Wall Street crea billones en riqueza (gran parte impulsada por las tecnológicas), Main Street navega tipos prohibitivos con créditos al consumo cerca del 20%, líneas de negocio por encima del 7% y préstamos sobre vivienda en torno al 8%.

Aun así, el consenso para 2026 sigue siendo optimista: un arranque “Goldilocks” con tipos algo más bajos, beneficios al alza y la Administración trabajando para mantener el consumo de cara a las elecciones. En ese escenario, podría verse rotación hacia commodities, internacional, small caps y cíclicos, siempre con una advertencia: el primer aviso no llegará desde la bolsa, sino desde el crédito.

Y eso es lo más llamativo del momento pues todos conocen ya el caso bajista, sus detalles, su mecánica y sus riesgos. Está escrito en la pared. Pero, mientras los flujos sigan empujando, el mercado seguirá avanzando.

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