Mientras las bolsas estadounidenses coquetean con máximos históricos, el comportamiento de los directivos va en la dirección contraria: están vendiendo acciones al ritmo más alto desde el estallido de la burbuja puntocom en el año 2000.
Según explica Jurrien Timmer, director de estrategia global de Fidelity, el índice Vickers Insider Sell/Buy —que mide semanalmente la relación entre ventas y compras de acciones por parte de ejecutivos— se ha disparado hasta niveles no vistos desde abril de 2000. Ahora mismo, la proporción entre ventas y compras alcanza un llamativo 25 a 1.
Timmer recuerda que este tipo de indicador suele ser más útil en los suelos de mercado, cuando las compras de directivos delatan que consideran sus propias acciones baratas. En cambio, las ventas de insiders son más difíciles de interpretar, porque pueden responder a motivos muy diversos (diversificación patrimonial, liquidez, planificación fiscal…), por lo que la señal es menos limpia.
Aun así, y pese a que Timmer se ha mostrado constructivo con la renta variable durante los últimos meses, admite que el repunte actual de la ratio no puede ignorarse, sobre todo en un momento en el que las elevadas valoraciones y el discurso sobre posibles burbujas vuelven a estar en el centro del debate del mercado.