El mercado estadounidense vuelve a coquetear con uno de sus viejos vicios favoritos: los short squeezes. La especulación en torno a valores con una elevada posición corta ha regresado con fuerza, y el caso de Avis Budget ha servido para recordarlo. Sin embargo, hay un matiz importante que muchos inversores pueden estar pasando por alto: aunque Avis ha protagonizado uno de los episodios más llamativos del momento, ni siquiera está entre las diez acciones más vendidas en corto del mercado estadounidense.
Ese dato importa porque ayuda a separar ruido de realidad. Un valor puede dispararse por un squeeze muy agresivo, pero eso no significa necesariamente que sea el más presionado por los bajistas. A veces basta con una estructura accionarial complicada, una oferta flotante limitada o una concentración extrema de posiciones para que el movimiento se vuelva violento.
Según los datos citados de S&P Global Market Intelligence, medidos por el porcentaje de acciones prestadas sobre el total de acciones en circulación, estos son los valores que concentran más presión bajista en el mercado estadounidense:
Más allá de sus diferencias, la mayoría de estos nombres comparten varios rasgos. Son compañías ligadas a historias de crecimiento agresivo, inteligencia artificial, semiconductores, robótica, biotecnología o activos muy ligados al ciclo especulativo. También suelen ser valores donde las expectativas son enormes, pero la visibilidad real del negocio todavía no siempre acompaña con la misma fuerza.
Eso los convierte en terreno perfecto para la confrontación entre alcistas y bajistas. Los compradores ven disrupción, opcionalidad y una narrativa capaz de multiplicar valoraciones. Los vendedores en corto ven exceso de expectativas, múltiplos difíciles de justificar y negocios todavía frágiles. Cuando ambas visiones chocan, la volatilidad se dispara.
El caso de Avis Budget lo demuestra bien. Aunque su porcentaje de acciones vendidas en corto era elevado, con algo más del 26% según los datos citados, lo que ha amplificado el squeeze no ha sido solo ese dato. También pesa una estructura de propiedad muy singular, con dos grandes accionistas que, contando derivados, aparentemente controlan más del 100% de las acciones. Eso reduce el papel del free float real y puede convertir cualquier presión compradora en una auténtica locura bursátil.
Traducido: no siempre gana el valor con más cortos, sino el valor donde la estructura del mercado hace más daño a quien está mal posicionado.