La próxima gran prueba para el mercado de inteligencia artificial podría no estar en la tecnología, sino en los precios. Según Tobias Burns, de CNBC, el elevado coste de los modelos de IA más avanzados amenaza con abrir una guerra comercial entre compañías justo antes de las esperadas salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic.
El problema es sencillo: las valoraciones del sector descuentan crecimiento extraordinario, márgenes atractivos y demanda persistente. Pero si las principales plataformas empiezan a reducir precios para retener clientes, la ecuación de ingresos podría cambiar de forma significativa.
OpenAI y Anthropic son percibidas como dos de las compañías con modelos más avanzados del mercado. Sin embargo, el avance de alternativas más económicas está empezando a modificar la conversación. Para muchas tareas cotidianas, los clientes no siempre necesitan el modelo más potente, sino una herramienta suficientemente buena y mucho más barata.
Jim Reid, de Deutsche Bank, lo resume con una comparación clara: muchos usuarios no necesitan un superdeportivo de inteligencia artificial, sino un vehículo fiable para trabajar. Si un modelo de menor coste resuelve la mayor parte de las tareas, pagar una prima elevada por el modelo más sofisticado será cada vez más difícil de justificar.
La amenaza para OpenAI y Anthropic no es que desaparezca la demanda de IA, sino que el mercado empiece a tratar parte de sus servicios como una materia prima tecnológica con presión estructural en precios.
La sensibilidad al precio está aumentando. Grandes compañías como Uber, Microsoft, Meta, Salesforce o DoorDash han empezado a revisar el uso interno de herramientas de IA, limitar accesos o exigir más productividad antes de seguir ampliando el gasto.
Este cambio es importante. Durante la primera fase del ciclo, el mercado aceptó casi cualquier inversión en IA bajo la promesa de una transformación futura. Ahora empieza una etapa más exigente: las empresas quieren saber qué retorno real obtienen por cada dólar invertido.
Para las futuras OPV de OpenAI y Anthropic, esto puede ser delicado. Sus valoraciones dependen de que los inversores crean en una expansión fuerte y rentable. Si antes de salir a bolsa el mercado percibe una presión creciente sobre precios y márgenes, el entusiasmo podría moderarse.
Ante el riesgo de guerra de precios en los modelos, muchos inversores están desplazando su atención hacia los eslabones menos discutibles de la cadena: chips, centros de datos, nube, capacidad de cálculo y proveedores de infraestructura.
La lógica es clara. Aunque haya competencia feroz entre modelos, todos necesitan más capacidad computacional. Eso mantiene el atractivo de fabricantes de semiconductores, proveedores de equipamiento, compañías eléctricas vinculadas a centros de datos y grandes plataformas de nube.
Según Tarek Hamid, de JP Morgan, las grandes tecnológicas de infraestructura siguen generando retornos atractivos y podrían superar los 900.000 millones de dólares de flujo de caja operativo en 2027. Además, la firma prevé una financiación superior a los 3 billones de dólares para chips específicos de inteligencia artificial durante los próximos cinco años.
Para el inversor, la parte más defendible del ciclo de IA sigue estando en la infraestructura. Los modelos pueden competir en precio; la demanda de cálculo, energía, chips y nube sigue siendo el cuello de botella.
Más allá de los precios, algunos gestores cuestionan el posicionamiento competitivo de OpenAI. Dan Niles, fundador de Niles Investment Management, considera que la compañía puede quedar atrapada entre dos grandes fuerzas: Alphabet, con una posición muy sólida en IA de consumo, y Anthropic, mejor situada en el segmento empresarial.
La idea es relevante porque el mercado empieza a diferenciar entre ganadores. Ya no basta con formar parte del universo de la inteligencia artificial. La pregunta ahora es quién tiene clientes más fieles, mejores márgenes, menor dependencia de terceros y una ventaja competitiva realmente defendible.
La conclusión es que la inteligencia artificial sigue siendo una de las grandes megatendencias del mercado, pero la fase de euforia indiscriminada puede estar entrando en una etapa más selectiva. Si los modelos avanzados se ven obligados a competir bajando precios, las valoraciones de OpenAI y Anthropic podrían sufrir antes incluso de debutar en bolsa.
En cambio, el capital puede seguir fluyendo hacia las compañías que venden la infraestructura imprescindible para que todo el ecosistema funcione. En una guerra de precios, quienes venden los picos y las palas suelen estar mejor protegidos que quienes compiten por el cliente final.