Las bolsas asiáticas arrancaron la semana bajo presión, con nuevas caídas en los grandes valores tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial. El movimiento llega después de una semana especialmente dura en Wall Street, donde el Nasdaq perdió más de un 4,5% y arrastró al conjunto del sector tecnológico global.
Según CNBC, el deterioro del sentimiento inversor se ha trasladado con fuerza a Asia, donde los valores más expuestos a semiconductores, memoria, servidores y cadenas de suministro de IA registraron descensos significativos. El ajuste refleja un cambio claro: los inversores siguen creyendo en la historia estructural de la IA, pero empiezan a exigir más resultados y menos expectativas.
Uno de los movimientos más llamativos fue el de SoftBank Group, que llegó a caer más de un 7% en Tokio. El grupo japonés se había convertido en uno de los grandes beneficiados por el entusiasmo inversor hacia la IA, apoyado por su exposición a Arm Holdings y por su perfil de inversor tecnológico global.
También sufrieron otros nombres japoneses muy ligados al ciclo de semiconductores. Tokyo Electron y Advantest registraron descensos notables, en línea con el castigo que ya habían sufrido en Estados Unidos los principales valores del sector chip.
El mercado no está abandonando la inteligencia artificial, pero sí está corrigiendo los excesos de valoración acumulados durante los últimos meses.
En Corea del Sur, Samsung Electronics y SK Hynix también estuvieron bajo presión. Ambos valores habían protagonizado una fuerte revalorización por las expectativas sobre la demanda de memoria avanzada para centros de datos e inteligencia artificial. La corrección fue especialmente relevante porque estas dos compañías tienen un peso muy elevado dentro del índice Kospi.
En Taiwán, TSMC retrocedió más de un 2%, mientras que Hon Hai Precision, más conocida como Foxconn, cayó alrededor de un 5%. La lectura es clara: la venta no se limita a una compañía concreta, sino que afecta a toda la cadena de valor tecnológica asiática.
El detonante inmediato de la venta fue la reacción negativa a los resultados de Broadcom. Aunque la compañía sigue siendo una de las grandes referencias del sector, sus ingresos del segundo trimestre fiscal quedaron por debajo de las expectativas del mercado, lo que provocó un fuerte castigo en la acción y un efecto dominó sobre el conjunto del sector tecnológico.
El impacto fue amplio. El ETF de semiconductores VanEck Semiconductor ETF cayó más de un 9% el viernes, mientras que Arm Holdings y Micron Technology sufrieron desplomes de doble dígito. Según una nota de UOB citada por CNBC, la corrección tecnológica borró aproximadamente 1,8 billones de dólares de capitalización en el S&P 500.
El problema para el mercado no es solo si la IA crecerá, sino si las valoraciones actuales ya descuentan demasiados años de crecimiento perfecto.
La corrección tecnológica coincidió además con un contexto más frágil para los mercados asiáticos. La nueva escalada en la guerra de Irán reforzó la aversión al riesgo y recordó a los inversores que el mercado no solo debe vigilar los resultados empresariales, sino también el impacto potencial sobre petróleo, inflación, tipos de interés y crecimiento global.
UOB, no obstante, señala que las tecnológicas y el software seguirán en el centro de atención esta semana, especialmente por el esperado debut en el Nasdaq de una gran compañía vinculada a espacio, tecnología e inteligencia artificial, que podría convertirse en una de las mayores salidas a bolsa de la historia.
En conjunto, la sesión deja una lectura relevante: la narrativa de la IA sigue viva, pero el mercado ha empezado a castigar cualquier decepción. Después de meses de fuertes subidas, las compañías más expuestas al sector ya no tienen margen para resultados simplemente buenos; necesitan cifras excelentes y guías muy sólidas para justificar sus múltiplos.