En su artículo “The Fed Just Became A Bigger Threat Than AI”, el analista High Yield Investor defiende que, a corto plazo, el principal riesgo para los mercados no es una posible burbuja en inteligencia artificial, sino la Reserva Federal y la forma en que el mercado ha puesto sus expectativas en los próximos recortes de tipos. Aunque reconoce que podría existir cierto componente de burbuja en valores ligados a IA, el foco del riesgo está, en su opinión, en la política monetaria y en cómo se ha descontado ya un escenario muy benigno.
High Yield Investor recuerda que las decisiones de la Fed tienen un impacto inmediato sobre tipos de interés, inflación y desempleo, y eso se traslada de forma directa a valoraciones y financiación de las empresas. Cita el ejemplo de los comentarios de miembros como Christopher Waller o John Williams, que al abrir la puerta a un recorte en diciembre provocaron las mayores subidas de dos días del S&P 500 en medio año. El mercado ha pasado de descontar menos de un 30% de probabilidad de recorte a más de un 80% en apenas una semana.
El problema, subraya High Yield Investor, es que mucha de la buena noticia ya está en precio. Si la Fed decide no recortar en diciembre, o si el mensaje es más duro de lo que el mercado espera, el margen de caída puede ser considerable. Además, persisten voces dentro del propio banco central que piden cautela por el riesgo de una inflación todavía demasiado alta y por factores estructurales como la desglobalización.
El autor también advierte de que, aunque se produzca un recorte, las tires largas podrían seguir tensándose. Unos tipos oficiales más bajos pueden reactivar la actividad, empujar la inflación al alza y obligar a los inversores en bonos a exigir rendimientos más altos en los plazos largos. A esto se suma el peso de los déficits fiscales de EE. UU. y la enorme demanda de capital para financiar el boom inversor en IA, factores que pueden sostener unas rentabilidades exigentes en la parte larga de la curva.
Con valoraciones del S&P 500 que, según distintos modelos, parecen claramente exigentes, el binomio rentabilidad/riesgo del índice se vuelve menos atractivo. Por ello, High Yield Investor aconseja ser prudente con la exposición a los grandes índices generales y prepararse para un entorno potencial de estanflación suave, donde el crecimiento se desacelera pero la inflación no desaparece.
Frente a este escenario, el autor propone concentrar la cartera en activos resistentes a estanflación, menos sensibles a los vaivenes de tipos y con protección frente a la inflación. Destaca especialmente el segmento de midstream energético, incluyendo vehículos como AMLP y nombres concretos como ONEOK (OKE), Enterprise Products Partners (EPD) y MPLX (MPLX). Estos negocios se benefician de contratos de largo plazo, activos muy contratados, cláusulas de actualización por inflación y balances sólidos, con un flujo de caja elevado que permite mantener dividendos atractivos.