Las bolsas europeas protagonizaron un fuerte rebote tras las informaciones que apuntan a un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. Según Nenad Dinic, de Julius Baer, el movimiento refleja una clara rotación hacia el riesgo, impulsada por la caída de los precios de la energía y por un entorno algo más favorable para los beneficios empresariales.
Europa es especialmente sensible al precio del petróleo, por lo que el descenso del Brent hasta niveles cercanos a los 97 dólares por barril, antes de rebotar de nuevo por encima de los 100 dólares, actuó como un catalizador inmediato para los activos de riesgo.
La reacción sectorial fue clara. Los sectores más ligados al ciclo económico, como consumo cíclico, bancos e industriales, lideraron las subidas, con avances medios de entre el 3% y el 5% durante la sesión del miércoles.
La caída del crudo mejora las perspectivas de costes para muchas compañías europeas, reduce parte de la presión inflacionista y alivia el temor a un deterioro más severo del consumo. Al mismo tiempo, el descenso de las rentabilidades de los bonos también ayudó a sostener el apetito por riesgo.
La bolsa europea no solo está comprando una tregua geopolítica; está comprando la posibilidad de que la factura energética deje de deteriorar márgenes, consumo y expectativas de crecimiento.
El movimiento también vino acompañado de un ajuste en las expectativas sobre el Banco Central Europeo. Las rentabilidades de la deuda pública europea cayeron con fuerza, en torno a 10 puntos básicos en varios mercados, mientras que las probabilidades implícitas de recortes de tipos se redujeron.
El mercado pasó de descontar cerca de tres bajadas de tipos este año a apenas dos. Esta revisión refleja una lectura menos pesimista sobre el crecimiento si el shock energético comienza a moderarse, aunque también sugiere que el BCE podría no verse obligado a relajar tanto su política monetaria como se esperaba en los momentos de mayor tensión.
La temporada de resultados del primer trimestre sigue siendo clave. En Europa, apenas la mitad de las compañías ha publicado sus cifras. Hasta ahora, los resultados han mostrado sorpresas positivas moderadas, con un 55% de compañías batiendo previsiones, ligeramente por debajo de la media histórica del 57%.
Por sectores, petróleo y gas, bancos y químicas han sido los que más claramente han superado expectativas. La cuestión relevante para las próximas semanas será si las revisiones de beneficios para el conjunto del año empiezan a mejorar o, por el contrario, continúan bajo presión.
Julius Baer recuerda que el sentimiento hacia Europa se había deteriorado en las últimas semanas por la debilidad de algunos datos económicos, los indicadores de confianza y la reaparición de riesgos comerciales, entre ellos la posibilidad de que Estados Unidos eleve los aranceles a los automóviles fabricados en la Unión Europea del 15% al 25%.
En condiciones normales, este contexto apuntaría a revisiones a la baja de beneficios. Sin embargo, una normalización adicional del petróleo podría cambiar la dinámica. Si el Brent retrocede hacia los 90 dólares o incluso por debajo, podría actuar como catalizador para revisiones al alza de beneficios y para una continuación del rally europeo.
Para Europa, un petróleo más bajo equivale a una mejora directa del escenario de márgenes. Si el Brent rompe claramente a la baja, el mercado tendrá argumentos para ampliar el rebote más allá del alivio inicial.
Desde el punto de vista de asignación, Julius Baer sigue prefiriendo ganar exposición al ciclo europeo a través de financieras antes que mediante valores de consumo. La razón es que los bancos europeos han presentado buenos resultados del primer trimestre, mantienen una rentabilidad estructural elevada y conservan retornos sobre capital tangible robustos.
Además, la firma ve margen para una nueva revalorización del sector bancario durante 2026. En un entorno de crecimiento todavía positivo, tipos no excesivamente bajos y balances saneados, los bancos podrían seguir ofreciendo una combinación atractiva de beneficios, remuneración al accionista y valoración.
A nivel de valores concretos, Julius Baer observa una mayor dispersión en industriales, materiales y tecnología. Esa dispersión puede generar oportunidades atractivas para gestores activos y selectores de valores, especialmente en compañías castigadas que mantengan buenos fundamentales.
En resumen, las bolsas europeas han recibido un fuerte impulso por la expectativa de paz entre EE.UU. e Irán y la caída del petróleo. Pero la continuidad del movimiento dependerá de dos factores: que el Brent siga normalizándose y que las revisiones de beneficios empiecen a mejorar. Para Julius Baer, la mejor forma de jugar el ciclo europeo sigue estando en bancos y financieras, más que en consumo.