La pregunta vuelve a escena en plena recta final del año: ¿habrá rally de Santa Claus o esta vez se hará esperar? Por ahora, el comportamiento del S&P 500 invita a la cautela y empieza a sembrar dudas sobre ese tradicional empujón de fin de año. Según explica Fred Imbert en el medio original, el mercado está dando señales técnicas que no encajan del todo con un cierre de año “fácil”.
El estratega técnico jefe de BTIG, Jonathan Krinsky, pone el foco en un nivel muy concreto: la media móvil de 50 sesiones, que se mueve en torno a los 6.767 puntos. El índice cerró recientemente cerca de 6.800, pero llegó a marcar mínimos intradía en la zona de 6.760, rozando ese soporte que suele separar un simple descanso de un deterioro más serio del impulso.
Krinsky recuerda que hace poco el S&P 500 llevaba meses sin cerrar por debajo de esa media. Ahora, el riesgo de volver a perderla es un cambio sutil, pero importante.
Hay otro detalle que pesa: el índice todavía no ha superado su máximo histórico intradía de 6.920 puntos (finales de octubre), aunque sí ha logrado nuevos récords de cierre en diciembre. Esa divergencia suele dejar una sensación de mercado “sin remate”, como si estuviera subiendo sin la convicción suficiente para romper resistencias grandes.
Además, la debilidad reciente choca con la estadística. Diciembre suele ser un mes favorable para la renta variable: el Stock Trader’s Almanac recoge que el S&P 500 promedia una ganancia aproximada del 1,4% en este mes, mientras que en esta ocasión el índice ha llegado a estar en terreno negativo, alrededor de un -0,7%.
El llamado rally de Santa Claus cubre los últimos cinco días hábiles del año y los dos primeros de enero. Según el Almanaque, en ese tramo el S&P 500 suele registrar una subida media en torno al 1,2%. Con el índice peleando por sostener su media de 50 sesiones, empieza a crecer la posibilidad de que ese patrón estacional no se cumpla esta vez.
El propio Almanaque apunta que la ausencia del rally suele ser una señal incómoda: a menudo ha precedido a periodos bajistas o a momentos en los que las acciones terminan ofreciendo precios más bajos más adelante.
Krinsky cree que el índice puede aguantar la media móvil de 50 sesiones en el corto plazo, pero avisa de que una nueva prueba en los próximos días podría abrir la puerta a una ruptura más marcada. Si ocurre, el mercado entraría en 2026 con menos margen de error y con el ánimo claramente más sensible.