Las bolsas europeas se preparan para abrir en positivo este viernes, aunque el mercado sigue moviéndose sobre un terreno inestable. La tregua entre Estados Unidos e Irán continúa siendo frágil, y eso mantiene intacta una parte importante de la tensión entre los inversores, que siguen muy atentos a cualquier señal de deterioro en el frente geopolítico.
Según los datos de futuros, el FTSE 100 británico apunta a una subida del 0,2% en la apertura. En Francia, el CAC 40 avanzaría un 0,5%, mientras que el DAX alemán partiría con una ganancia del 0,6%. El rebote refleja un cierto alivio inicial, aunque el mercado está lejos de dar por cerrada la crisis.
La sesión del jueves ya dejó claro ese nerviosismo. Las plazas europeas cerraron con descensos y sin una dirección clara, precisamente porque la tregua empezó a mostrar grietas muy pronto. Es decir, el problema no es solo el alto el fuego, sino la credibilidad real de que pueda sostenerse.
El foco vuelve a estar en Oriente Medio. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró el jueves que Israel está dispuesto a negociar con Líbano “tan pronto como sea posible”. Sin embargo, desde Teherán, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, denunció que los ataques israelíes sobre Líbano suponen una vulneración del acuerdo de alto el fuego entre Washington e Irán.
Durante la madrugada, las bolsas asiáticas ofrecieron un tono más constructivo. El Kospi surcoreano subió un 1,75% y el Kosdaq ganó un 1,65%. En Japón, el Nikkei 225 avanzó un 1,88%, mientras el Topix se mantuvo prácticamente plano.
Además, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció que el país liberará a partir de mayo reservas equivalentes a 20 días de petróleo, en un contexto en el que Japón contaba, a 6 de abril, con stock suficiente para 230 días.
En Europa, además del frente geopolítico, los inversores vigilarán este viernes el dato mensual de inflación en Alemania. La referencia será importante para medir hasta qué punto la guerra con Irán está empezando a trasladarse a los precios y, por tanto, a las expectativas sobre política monetaria.