Renta 4 Banco
Las bolsas europeas abren claramente a la baja (Eurostoxx -1,8%, S&P 500 -0,9%), en línea con el fuerte retroceso de las plazas asiáticas, donde Japón y China han caído en torno al -3,5% y Corea del Sur cerca del -6,5%. El foco del mercado sigue completamente centrado en el conflicto entre EE. UU. e Irán y, especialmente, en su impacto sobre la energía y la política monetaria.
El cambio en expectativas ha sido radical. El mercado ha pasado de anticipar recortes a valorar subidas de tipos:
Este giro está impulsado por el repunte de la inflación derivado del encarecimiento energético, lo que está obligando a los bancos centrales a adoptar un tono más restrictivo.
El mercado ha cambiado de régimen: de liquidez a restricción monetaria.
Las rentabilidades de los bonos continúan subiendo con fuerza, especialmente en los tramos cortos:
El mayor repunte en la parte corta refleja expectativas de tipos más altos, mientras que los tramos largos ya empiezan a descontar riesgos de menor crecimiento.
El Brent se mantiene en torno a 113 dólares, a la espera del desenlace del ultimátum de Trump a Irán, que expira hoy. La tensión sigue elevada:
Un cierre del estrecho supondría un nuevo shock energético, con impacto directo en inflación y crecimiento global.
El petróleo sigue siendo la variable clave que explica todo el movimiento del mercado.
El oro continúa cayendo con fuerza (-7% hoy, -21% desde el inicio del conflicto), afectado por:
Este comportamiento confirma un entorno donde la liquidez prima sobre la lógica clásica de refugio.
En el plano macro, el mercado vigilará especialmente:
Podrían empezar a reflejarse los primeros efectos del shock energético en pedidos, precios y consumo.
De cara a las próximas semanas, el mercado se mueve entre dos escenarios:
La duración e intensidad del conflicto serán determinantes para definir el comportamiento de los activos.
Nosotros creemos que el mercado está entrando en una fase de alta incertidumbre donde la visibilidad es muy baja. En este contexto, el error no es ser prudente, sino asumir que todo volverá rápido a la normalidad.
La clave sigue siendo la energía. Mientras el petróleo se mantenga elevado, la presión sobre inflación y tipos seguirá condicionando el comportamiento de todos los activos.
Operativamente, tiene sentido mantener un posicionamiento defensivo, priorizar liquidez y ser selectivos. Las oportunidades aparecerán, pero no antes de que el mercado empiece a estabilizar las variables clave.
