Los inversores que buscan ingresos periódicos vuelven a mirar hacia las acciones preferentes, un activo híbrido que combina rasgos de los bonos y de las acciones. Según CNBC, este tipo de instrumentos ofrece actualmente rentabilidades superiores al 6%, una cifra atractiva en un entorno de volatilidad en los tipos de interés y búsqueda de alternativas de rentabilidad.
Las acciones preferentes cotizan en bolsa como las acciones ordinarias, pero suelen proporcionar pagos periódicos similares a los cupones de un bono. En muchos casos, estos pagos se realizan de forma trimestral, lo que las convierte en una opción interesante para carteras orientadas a ingresos.
Collin Martin, responsable de investigación y estrategia de renta fija en Schwab Center for Financial Research, considera que las rentabilidades actuales del sector son atractivas, especialmente frente a los bonos corporativos y los bonos del Tesoro a largo plazo.
Uno de los principales riesgos de las acciones preferentes es su larga duración. Muchas tienen vencimientos muy largos o incluso perpetuos, lo que hace que sus precios sean sensibles a los movimientos de los tipos de interés.
Si los rendimientos de los bonos suben de forma brusca, el precio de las preferentes puede caer. Por eso, aunque sus pagos sean atractivos, no deben analizarse como un sustituto directo de la liquidez o de los bonos de menor duración.
Otro elemento favorable es el tratamiento fiscal. Mientras que los intereses de los bonos suelen tributar como renta ordinaria, algunas acciones preferentes pueden generar pagos considerados dividendos cualificados, sujetos a tipos impositivos inferiores en determinados casos.
Esto puede mejorar la rentabilidad neta para ciertos inversores, aunque el beneficio fiscal dependerá de la situación personal y del tipo concreto de instrumento.
Pese al atractivo de la rentabilidad, los expertos recomiendan tratar las preferentes como un complemento dentro de la cartera de renta fija, no como una posición principal. Antes deberían estar los activos básicos: bonos del Tesoro, crédito corporativo de grado de inversión y, en algunos casos, bonos municipales.
También es importante controlar el riesgo de concentración. Buena parte del mercado de preferentes está dominado por entidades financieras y utilities, por lo que una cartera mal diversificada puede quedar demasiado expuesta a unos pocos sectores.
Entre los productos mencionados se encuentran el VanEck Preferred Securities ex Financials ETF, que excluye entidades financieras, y el iShares Preferred and Income Securities ETF, uno de los vehículos más conocidos dentro del segmento de preferentes.
Estos fondos permiten acceder de forma diversificada a este mercado, aunque siguen estando expuestos a los movimientos de tipos, al riesgo de crédito y a la evolución de los sectores emisores.
Las acciones preferentes pueden tener sentido para inversores que buscan ingresos superiores a los de la renta fija tradicional y aceptan una mayor volatilidad. Su atractivo aumenta cuando las rentabilidades iniciales son elevadas, pero no deben utilizarse como sustituto de activos defensivos de alta calidad.
En cartera, el enfoque prudente sería una exposición moderada, bien diversificada y entendida como parte complementaria de la renta fija, no como una apuesta principal.