JPMorgan lanza un mensaje relativamente optimista para 2026: el equilibrio entre crecimiento y tipos de interés podría jugar a favor de los activos de riesgo, incluso aunque en el corto plazo veamos cierta reacción de “comprar el rumor y vender la noticia” si la Reserva Federal confirma nuevos recortes esta semana. El banco reconoce que la renta variable estadounidense llega muy exigida a final de año, pero aun así defiende que el contexto global sigue ofreciendo oportunidades selectivas en bolsas y crédito.
En su último informe estratégico, el equipo encabezado por Mislav Matejka plantea un escenario en el que los rendimientos de la deuda tienden a niveles algo más bajos en 2026, apoyados en varios factores: cierta incertidumbre en el mercado laboral, menor tensión en el comercio global y un despliegue rápido de la inteligencia artificial en la economía estadounidense, que podría sostener la productividad y los beneficios empresariales sin necesidad de tipos excesivamente restrictivos.
A este cuadro se suma una posible mejora de las perspectivas de crecimiento en China y un fuerte impulso del gasto fiscal en Europa, especialmente ligado a transición energética, defensa e infraestructuras. Todo ello conformaría un telón de fondo en el que el crecimiento se modera, pero no se rompe, mientras los bancos centrales van normalizando los tipos. Para JPMorgan, ese binomio suele ser constructivo para la renta variable y otros activos de riesgo, siempre que no haya un shock inesperado.
La clave, en su análisis, es que la política monetaria podría dejar de ser el gran enemigo de los mercados y pasar a ser un viento de cola suave: tipos algo más bajos, inflación controlada y un crecimiento que, sin ser brillante, resulta suficiente para sostener beneficios.
Con un mercado estadounidense cotizando en torno a 23 veces beneficios, JPMorgan ve la bolsa de EE.UU. cara en términos relativos y mantiene su preferencia por los mercados emergentes frente a los desarrollados, con especial énfasis en China, donde detecta un punto de entrada más razonable tanto por valoración como por expectativas de mejora macro. El banco espera que la reapertura gradual de sectores, el apoyo fiscal selectivo y la estabilización del sector inmobiliario acaben reflejándose en los beneficios.
En paralelo, la entidad se muestra favorable a incrementar exposición a Europa, donde las valoraciones resultan menos exigentes y el ciclo de beneficios podría girar al alza en 2026 tras varios años de comportamiento decepcionante. El argumento es que la combinación de gasto público, normalización de inventarios y recuperación de algunos sectores cíclicos debería traducirse en un rebote de resultados superior al de EE.UU., donde muchas buenas noticias ya estarían descontadas.
En conjunto, el posicionamiento propuesto apunta a una rotación parcial: algo menos de peso en el núcleo estadounidense y algo más en Europa y emergentes, sin renunciar a los grandes beneficiarios estructurales de la IA, pero buscando un mejor equilibrio entre precio y expectativas.
El propio informe de JPMorgan reconoce varios riesgos: una desaceleración del mercado laboral más brusca de lo previsto, una nueva ronda de tensiones comerciales o un repunte imprevisto de la inflación que obligue a los bancos centrales a frenar los recortes. También menciona la posibilidad de que el entusiasmo por la IA se traduzca en episodios de corrección si las expectativas de beneficios se estiran demasiado.
En ese contexto, el banco insiste en la importancia de la diversificación geográfica y sectorial, evitando concentrar toda la apuesta en EE.UU. y en un puñado de valores de crecimiento. La idea es aprovechar un entorno algo más benigno en tipos para ampliar el universo de inversión, no para incrementar el riesgo ciego en los mismos nombres de siempre.
Nosotros vemos con sentido esta lectura: si 2026 combina tipos algo más bajos con un crecimiento que se mantiene, tiene lógica pensar en un entorno razonablemente favorable para la renta variable, pero no homogéneo. Más que un mercado en el que “sube todo”, podríamos estar entrando en una fase de mayor selección, donde pesen más las valoraciones y la calidad del balance que el simple relato de moda.
De forma aproximada, el precio objetivo consenso para la renta variable global sigue señalando un potencial alcista moderado a 12 meses vista, con una recomendación consenso de ligera sobreponderación en acciones frente a liquidez y bonos soberanos. Creemos que, si el escenario de JPMorgan se va confirmando, tendrá sentido mantener exposición a riesgo, pero escalonando entradas, vigilando muy de cerca el mercado laboral y evitando pagar múltiplos extremos por los mismos ganadores de siempre.