La fuerte subida reciente de Wall Street ha activado una señal poco frecuente que Goldman Sachs considera relevante para los inversores. Según el análisis recogido por Jamie Chisholm, el mercado combina ahora un apetito por el riesgo muy elevado con una intensa fortaleza de las estrategias de momentum, una coincidencia que no se veía con esta intensidad desde comienzos de 2000.
El indicador de apetito por el riesgo de Goldman Sachs, conocido como RAI, ha subido hasta 1,1, su nivel más alto desde 2021. La lectura es excepcional porque, desde 1950, este indicador solo ha estado por encima de 1 alrededor del 2% del tiempo.
La señal gana importancia porque no aparece aislada. Al mismo tiempo que el apetito por el riesgo se dispara, las estrategias de momentum también han subido con fuerza. El ETF de momentum de renta variable estadounidense citado por Goldman ha avanzado un 33% desde los mínimos de finales de marzo, frente a una subida del 18,25% del S&P 500.
Esto ha llevado el z-score del momentum por encima de 3, una forma técnica de decir que el movimiento está muy alejado de sus patrones históricos normales. Para Goldman, la combinación de ambos factores convierte el entorno actual en algo excepcional.
La advertencia no es que el mercado tenga que caer mañana, sino que el margen de seguridad se reduce cuando todos quieren asumir riesgo y las estrategias ganadoras se han vuelto extremadamente concentradas.
Goldman Sachs ha identificado ocho episodios desde 1962 en los que el apetito por el riesgo superó 0,9 y el momentum de la renta variable estadounidense tuvo un z-score superior a 2. En tres de esos ocho casos, el mercado terminó entrando en una fase bajista durante los dos años siguientes.
La lectura histórica, por tanto, no es tranquilizadora. Estos episodios suelen asociarse a menor recorrido adicional para el mercado amplio y a una mayor volatilidad en los valores o estrategias que más han subido.
Sin embargo, Goldman introduce un matiz importante: esta señal no sirve para cronometrar con precisión un techo de mercado. En 1999 y 2021, por ejemplo, las bolsas todavía tardaron casi 12 meses en alcanzar su máximo definitivo después de que el indicador de riesgo y el momentum llegaran a niveles elevados.
Goldman insiste en que un apetito por el riesgo elevado, incluso acompañado de fuerte momentum, no basta por sí solo para declarar un techo de mercado. Del mismo modo que unas valoraciones altas pueden mantenerse durante tiempo si los beneficios acompañan, el mercado puede seguir subiendo mientras los fundamentales sigan siendo sólidos.
En el entorno actual, los beneficios empresariales han ganado peso como motor de la renta variable. Además, Goldman considera que la rentabilidad corporativa sigue ofreciendo soporte a las valoraciones. El contexto macro tampoco es todavía claramente negativo: sus economistas han reducido la probabilidad de recesión en Estados Unidos a 12 meses hasta el 25%, gracias a una actividad económica resistente y a unas condiciones financieras más relajadas.
La señal de Goldman es una alerta de exceso, no una orden automática de venta. Para adoptar una visión claramente bajista haría falta ver un deterioro más evidente de beneficios, actividad económica o momentum de precios.
En conjunto, el mensaje es prudente. El rally de Wall Street sigue respaldado por beneficios, tecnología y apetito por el riesgo, pero la combinación actual de euforia y momentum extremo sugiere que el mercado entra en una fase más delicada. Puede seguir subiendo, pero probablemente con menos recorrido fácil y más volatilidad.