El mercado vuelve a mirar con lupa al crédito privado. La decisión de Blue Owl de restringir permanentemente los reembolsos en uno de sus fondos ha reactivado el debate sobre la liquidez real de un sector que ha crecido de forma explosiva en los últimos años. Mohamed El-Erian ha lanzado una pregunta incómoda: ¿estamos ante una señal temprana de tensión más profunda?
Blue Owl Capital Corp. II, una BDC no cotizada centrada en préstamos al mercado medio, ha decidido bloquear definitivamente los reembolsos de su fondo de 1.600 millones de dólares. En lugar de permitir salidas libres, optará por distribuciones trimestrales de capital, empezando con una devolución del 30% del valor liquidativo en el primer trimestre.
La medida llega tras la venta de 1.400 millones de dólares en préstamos a grandes inversores institucionales. Aproximadamente 600 millones procedían del fondo restringido. Lo relevante: los activos se vendieron al 99,7% del valor nominal, lo que demuestra que no hubo deterioro evidente en precio.
No fue una venta forzada con grandes descuentos. La tensión no aparece en el precio inmediato, sino en la estructura de liquidez del vehículo.
El mercado reaccionó con dureza. Las acciones de Blue Owl cayeron cerca de un 10% en la sesión, acumulando descensos superiores al 25% en el año.
Estos descuentos reflejan el creciente escepticismo del mercado hacia las valoraciones del crédito privado, especialmente en sectores como el software, donde la disrupción por IA añade incertidumbre.
Mohamed El-Erian comparó el episodio con los primeros avisos previos a la crisis de 2008, aunque dejó claro que no estamos ante un riesgo sistémico similar.
El crédito privado ofrece rentabilidad, pero está compuesto por préstamos ilíquidos. Cuando la liquidez prometida supera la liquidez real, el ajuste llega.
No es un 2008, pero sí puede ser el inicio de una revisión de valoraciones en el crédito privado. Los descuentos en BDC pueden parecer atractivos, pero conviene analizar la calidad real del NAV antes de lanzarse.
En entornos de tipos elevados y crecimiento desigual, la disciplina será clave. Nosotros apostaríamos por gestores con historial probado en ciclos difíciles y evitaríamos perseguir rentabilidades altas sin transparencia total.
El consenso maneja potencial moderado pero elevada volatilidad. Nuestra estrategia: selectividad extrema y paciencia.