El S&P 500 ha firmado en noviembre su racha mensual ganadora más larga desde agosto de 2021, algo que a mitad de mes parecía muy lejano. Tras un octubre eufórico, con nuevos máximos y fuerte apetito por riesgo, el mercado entró en corrección, con ventas especialmente intensas en los nombres ligados a la inteligencia artificial y cierta fatiga en la narrativa de recortes de tipos.
En ese contexto, el índice llegó a marcar un cierre mensual mínimo en torno a los 6.538 puntos el 20 de noviembre, con una caída aproximada del -4,4% en el mes. Sin embargo, la foto final fue muy distinta: el S&P 500 terminó noviembre alrededor de los 6.849 puntos, lo que se traduce en una ganancia modesta del +0,1%, pero suficiente para mantener la racha alcista y, sobre todo, para reflejar un cambio de ánimo muy fuerte en la última parte del mes.
El punto de inflexión llegó coincidiendo con la semana de Thanksgiving. Varios datos macroeconómicos apoyaron la idea de que un recorte de tipos en diciembre volvía a estar sobre la mesa, lo que relajó las tensiones en renta fija y devolvió oxígeno a la renta variable. El resultado fue un rebote rápido que transformó un mes claramente negativo en un cierre prácticamente plano.
La semana de cierre de mes fue especialmente potente: el S&P 500 llegó a encadenar su mejor comportamiento semanal desde comienzos de abril, con una subida cercana al +3,7%. Es decir, buena parte del trabajo de recuperación se hizo en muy pocos días, típico de un mercado en el que los gestores se rehacen rápido del miedo cuando la narrativa vuelve a girar a su favor.
Más allá del giro puntual de este año, la historia juega a favor del mercado. Las estadísticas muestran que diciembre es el mes con mayor probabilidad de terminar en positivo para el S&P 500, con un porcentaje de meses “verdes” por encima del 70%. A ello contribuyen varios factores: ajustes fiscales de fin de año, reposicionamientos de carteras y el clásico impulso del llamado “rally de Navidad”.
En resumen, noviembre ha dejado una sensación curiosa: el índice apenas ha avanzado, pero la forma en la que lo ha hecho —pasando del susto a la recuperación en muy poco tiempo— demuestra que sigue habiendo ganas de estar dentro del mercado, aunque con más cuidado en los sectores de moda.
Cuando un mes que parecía claramente bajista acaba en tablas o ligeramente en positivo, el mensaje es sencillo: el mercado sigue fuerte, aunque algo nervioso. La corrección de noviembre ha servido para sacar parte del exceso en tecnología e inteligencia artificial, pero no ha cambiado el fondo de la película.
De cara a diciembre, nuestra lectura es práctica: tiene sentido seguir dentro del S&P 500, pero con más peso en compañías sólidas y menos dependencia del “cuento” de moda. No se trata de buscar el pelotazo, sino de aprovechar un mes que, históricamente, suele ser amable con quien llega bien posicionado y no entra en el juego de perseguir cada rebote intradía.