El Ibex 35 se movía a media sesión con un descenso del 0,33%, hasta los 19.477 puntos, en una jornada marcada por la presión sobre los valores tecnológicos en Estados Unidos y por un escenario geopolítico que sigue sin despejarse por completo. Según Europa Press, el selectivo español intenta recuperar la zona de los 19.500 puntos, aunque el tono general en Europa continúa siendo prudente.
La referencia más incómoda llegó desde Wall Street. El Nasdaq cerró la sesión anterior con una caída del 1,32%, arrastrado por el deterioro de las tecnológicas y por el fuerte retroceso de SpaceX, que cedió un 16,43% apenas una semana después de su salida a bolsa.
El mercado también sigue pendiente de Oriente Próximo. Irán ha insistido en que el éxito de las conversaciones con Estados Unidos dependerá del cumplimiento íntegro de los acuerdos alcanzados, mientras los analistas siguen mirando al estrecho de Ormuz, paso clave para el comercio mundial de crudo.
La licencia temporal para que Irán exporte petróleo ha contribuido a relajar los precios energéticos, pero el mercado no interpreta todavía el escenario como una normalización completa. El Brent retrocedía un 0,68%, hasta 77,36 dólares, mientras el WTI caía también un 0,68%, hasta 73,36 dólares.
Dentro del selectivo español, los mayores avances correspondían a Amadeus, que subía un 1,95%, y Telefónica, con un repunte del 1,72%. También cotizaban en positivo Rovi y Repsol, aunque con avances más moderados.
En el lado negativo, ACS lideraba los descensos con una caída del 3,35%, seguida de Acerinox, Sacyr, Acciona y ArcelorMittal. La presión sobre valores industriales y cíclicos refleja el tono más débil de las bolsas europeas.
El tono negativo era generalizado en los principales índices europeos. El FTSE 100 británico cedía un 0,37%, el Cac 40 francés bajaba un 0,80%, el Dax alemán caía un 1,31%, el FTSE MIB italiano retrocedía un 1,29% y el Euro Stoxx 50 perdía un 1,25%.
En renta fija, la rentabilidad del bono español a diez años se situaba en el 3,39%, con la prima de riesgo en 46,5 puntos básicos. En divisas, el euro cedía un 0,17% frente al dólar, hasta 1,1409 dólares.