El Ibex 35 ha comenzado la sesión de este martes con una caída moderada, suficiente para frenar el intento de acercarse a los 17.200 puntos, pero no como para romper niveles relevantes de corto plazo. Según informa Europa Press, el selectivo cedía un 0,14% en los primeros minutos y se situaba en torno a los 17.171,9 puntos, manteniendo así la referencia psicológica de los 17.100 enteros en un mercado que sigue condicionado por el calendario de fin de año.
El principal catalizador doméstico ha sido la publicación del IPC adelantado en España. La inflación interanual se habría moderado una décima en diciembre, hasta el 2,9%, en buena parte por el alivio en los precios de los carburantes. El dato, aun con la bajada, mantiene a la inflación cerca del entorno del 3%, un nivel que el mercado suele vigilar de cerca por su impacto indirecto en expectativas de tipos y en la lectura sobre márgenes empresariales.
En este tramo del año, muchas veces el mercado no “premia” el dato en sí, sino la sorpresa: si no hay desviación fuerte, domina la inercia y el ruido de baja liquidez.
En la foto de apertura, las subidas más visibles se concentraban en Acerinox, Rovi, Solaria y Mapfre, con avances suaves pero suficientes para sostener el tono de un índice muy “poco movido”. En el lado contrario, destacaban los descensos de Ferrovial y Grifols, que encabezaban las caídas iniciales y contribuían a que el Ibex se alejase, al menos de momento, de los 17.200 puntos.
En el resto del continente, la apertura era mixta: París y Fráncfort arrancaban ligeramente en negativo, mientras Milán y Londres mostraban avances moderados. En materias primas, el Brent y el WTI cedían apenas unas décimas, sin señales de ruptura de tendencia. El euro se movía cerca de 1,177 dólares y la rentabilidad del bono español a 10 años aflojaba hacia la zona del 3,26%, un telón de fondo que, por ahora, no añade tensión extra al mercado.
La clave operativa estos días suele ser la misma: cuidado con las lecturas exageradas. Con poca participación, cualquier movimiento puede parecer más importante de lo que realmente es.
Más allá de los titulares, el calendario manda: hoy la sesión se desarrolla con normalidad; mañana, 31 de diciembre, habrá sesión parcial; y el 1 de enero los mercados permanecerán cerrados. Con este escenario, lo habitual es ver rangos estrechos, rotaciones puntuales y un mercado muy dependiente de lo que marque Wall Street. Traducido: movimientos pequeños pueden “sonar” a mucho, pero no siempre dejan una señal fiable.