La semana arrancó con presión vendedora en la Bolsa española. El Ibex 35 inició la sesión con un retroceso del 1,1%, lo que le llevó a situarse justo al borde de los 18.000 puntos, en un mercado claramente condicionado por el deterioro del frente geopolítico y por el nuevo tirón del crudo. La combinación de incertidumbre internacional, encarecimiento de la energía y mayor prudencia inversora volvió a penalizar a la renta variable europea.
El principal catalizador de la apertura fue el fuerte avance del Brent, que superó los 101 dólares por barril, mientras el WTI rebasaba los 103 dólares. El mercado interpretó que el fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán elevaba de nuevo el riesgo sobre el suministro energético global. A ello se sumó el foco sobre el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el tránsito de crudo y gas que vuelve a situarse en el centro de la tensión internacional.
La debilidad no fue exclusiva de Madrid. El tono vendedor también se dejó ver en el resto de plazas europeas, con descensos en Fráncfort, París y Londres. En este contexto, el mercado castigó especialmente a los valores más expuestos a un escenario de menor visibilidad económica o mayor presión en costes.
Dentro del selectivo español, destacaron varios movimientos:
No es un reparto casual. En jornadas de tensión energética, el dinero suele buscar refugio relativo en compañías ligadas a materias primas o negocio regulado, mientras castiga a aerolíneas, industriales cíclicas y banca cuando percibe más riesgo sobre el ciclo.
El movimiento no se limitó al crudo. El gas europeo también registró un avance notable, reflejando que el mercado teme una nueva oleada de tensión en toda la cadena energética. Al mismo tiempo, el euro cedió terreno frente al dólar y la rentabilidad del bono español a diez años repuntó, una combinación que evidencia un giro hacia posiciones más defensivas y una revisión del riesgo macro.
En resumen, la apertura del lunes dejó una señal clara: el mercado sigue extremadamente sensible a cualquier noticia que afecte al equilibrio energético global. Mientras el barril continúe instalado en niveles elevados y persista la incertidumbre en Oriente Medio, será difícil que las Bolsas europeas recuperen estabilidad plena a corto plazo.