Un informe reciente de la consultora Alvarez & Marsal, difundido por Europa Press, pone en contexto el extraordinario comportamiento del Ibex 35 en los últimos años y lanza un mensaje claro: para mantener el ritmo actual de rentabilidad será imprescindible que las empresas del índice continúen entregando beneficios en línea con las expectativas del mercado.
Según detalla Alvarez & Marsal, el selectivo español alcanzó en 2025 nuevos máximos históricos. El 30 de diciembre, en la última sesión completa del ejercicio, el Ibex 35 sin dividendos llegó a la zona de los 17.355 puntos, marcando un máximo relevante dentro de la recuperación iniciada tras la pandemia.
Si se analiza la rentabilidad total —incluyendo dividendos— entre el 16 de marzo de 2020, momento en el que el mercado comenzó a descontar el impacto del confinamiento en España, y el 31 de diciembre de 2025, el Ibex 35 habría acumulado un rendimiento cercano al 238%. En ese mismo periodo, el S&P 500 estadounidense habría avanzado en torno al 205%, siempre medidos en sus respectivas monedas.
El informe subraya que el PER adelantado del Ibex 35 se sitúa en torno a 14,9 veces beneficios, apenas por encima de la media de los últimos treinta años, que ronda las 13,5 veces. Es decir, no se trata de un mercado claramente caro en términos históricos, a pesar del fuerte repunte de los precios.
En palabras de la consultora, el grueso de la subida se explica por la mejora real de los beneficios corporativos y no tanto por una expansión desproporcionada de los múltiplos. Precisamente por eso, de cara al futuro será “fundamental” que las previsiones de resultados continúen cumpliéndose: si los beneficios decepcionan, el colchón de valoración es limitado y la presión sobre las cotizaciones podría reaparecer con rapidez.
Alvarez & Marsal también analiza la prima de riesgo de mercado implícita en España, que todavía se sitúa por debajo de la media de los últimos veintitrés años. Es cierto que esta prima se ha ido reduciendo en los últimos meses, reflejando una menor percepción de riesgo y, en consecuencia, rendimientos esperados más moderados; sin embargo, la caída habría sido menos acusada que en Estados Unidos.
En el caso norteamericano, el informe advierte de que las bolsas ya cotizan a múltiplos históricamente exigentes, impulsados sobre todo por un número reducido de compañías de gran capitalización. Este fenómeno ha llevado la prima de riesgo implícita a mínimos históricos, lo que, a juicio de la consultora, está alentando una creciente rotación de capital hacia Europa, donde las valoraciones se mantienen más próximas a sus medias de largo plazo.