El Ibex 35 cerró la sesión del jueves con una caída del 1,22%, hasta los 17.139,9 puntos, en una jornada marcada otra vez por la escalada geopolítica en Oriente Próximo y por el impacto que esa tensión sigue teniendo sobre el petróleo y las expectativas de inflación. Según informó Europa Press, el mercado volvió a moverse al ritmo del crudo, con los inversores cada vez más preocupados por los efectos de segunda ronda que un conflicto prolongado puede tener sobre crecimiento, precios energéticos y política monetaria.
Al cierre de la sesión europea, el barril de Brent subía un 7,72%, hasta los 99 dólares, mientras que el WTI avanzaba un 8,33%, hasta los 94,5 dólares. La mayor liberación de reservas estratégicas de la historia por parte de la Agencia Internacional de la Energía no logró frenar la subida, ya que el mercado sigue viendo el verdadero problema en la casi paralización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta por la que pasa una quinta parte del petróleo y del gas mundial. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
Europa Press subraya que los ataques a barcos petroleros y la continuidad del bloqueo defendida por el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, han obligado además a los productores del Golfo a reducir producción, elevando todavía más la presión sobre el crudo y el gas. A este escenario se sumaron también los mensajes de Donald Trump, que llegó a destacar que Estados Unidos gana mucho dinero cuando sube el petróleo, reforzando la sensación de que la tensión dista mucho de resolverse.
Dentro del selectivo español, el dinero buscó refugio en compañías que pueden beneficiarse directamente de un entorno de energía cara o que tienen un perfil más defensivo. Entre las mayores subidas destacaron Repsol (+2,63%), Endesa (+1,76%), Iberdrola (+1,72%), Enagás (+1,30%) y Telefónica (+1%). En el lado opuesto, las mayores caídas se concentraron en la banca y en valores cíclicos, con Unicaja (-4,56%), Banco Sabadell (-4,16%), ArcelorMittal (-4,1%), Bankinter (-3,58%), CaixaBank (-3,55%) y BBVA (-3,53%).
La lectura es bastante clara: el mercado está penalizando los sectores más sensibles al ciclo y a un eventual deterioro del crecimiento, mientras protege a las compañías energéticas y a algunos perfiles más estables en un contexto de fuerte incertidumbre.
La debilidad no fue exclusiva del mercado español. Londres cedió un 0,47%, París un 0,71%, Milán otro 0,71% y Fráncfort un 0,21%, confirmando que la presión es generalizada en las bolsas europeas. En renta fija, el bono español a diez años elevó su rentabilidad al 3,460%, frente al 3,408% del día anterior, mientras la prima de riesgo subió a 50,3 puntos básicos. En divisas, el euro se debilitó un 0,33% frente al dólar, hasta 1,1527 dólares.
Es decir, el mercado no solo castiga la renta variable: también exige mayor rentabilidad a la deuda y premia al dólar como refugio, una combinación bastante típica cuando el riesgo geopolítico empieza a trasladarse a las expectativas de inflación y crecimiento.