El análisis firmado por Philip van Doorn y Tomi Kilgore destaca que existe un segmento del mercado estadounidense con alto poder predictivo que suele pasarse por alto: el Dow Jones Transportation Average. A pesar de su menor tamaño frente a los grandes índices tecnológicos, su evolución está siendo observada como un mensaje adelantado sobre el ciclo bursátil.
El índice de transportes encadenó recientemente su mejor racha en cuatro años, con diez sesiones consecutivas de subida. Aunque todavía cotiza por debajo de su máximo histórico, esta recuperación sugiere que está retomando fuerza tras meses rezagado por el impacto de los aranceles anunciados en primavera.
Según explican los autores, la Teoría de Dow mantiene que para validar un ciclo alcista consistente ambos índices —industrial y transportes— deben acompañarse al alza. El comportamiento reciente apunta en esa dirección, aunque la confirmación definitiva está por producirse.
Más allá de la lectura macro del mercado, el análisis de van Doorn y Kilgore subraya un aspecto adicional: trece de las veinte compañías del índice transportista cotizan con múltiplos PER inferiores a los del S&P 500, con aerolíneas negociándose incluso a precios que suponen la mitad del mercado.
La expectativa de mejora de los beneficios para los próximos dos años podría revertir esa infravaloración si los resultados confirman el repunte operativo.
Uber destaca dentro del índice como la única compañía con un crecimiento previsto de ingresos por encima del 15% anual hasta 2027, más del doble de lo estimado para el S&P 500. Aunque el mercado penaliza su baja rentabilidad, los autores la mencionan como una apuesta estructural ligada a plataformas y tecnologías emergentes.