El mercado ha reaccionado con contundencia al giro geopolítico de las últimas horas. El desmantelamiento parcial del escenario bélico ha activado un movimiento clásico de alivio: cae el petróleo, bajan las rentabilidades, suben las bolsas y el dólar pierde fuerza. La expectativa de una reapertura del Estrecho de Ormuz y de avances hacia un marco de desnuclearización ha dado pie a un claro cambio de tono en los activos globales.
Según explica Greg Michalowski, este nuevo contexto ha tenido un impacto visible tanto en los mercados tradicionales como en el mapa técnico de las divisas. El crudo ha llegado a caer un 17%, el rendimiento del bono estadounidense a diez años ha retrocedido con fuerza y Wall Street ha respondido con fuertes subidas, reflejando un regreso rápido del apetito por el riesgo.
En este entorno, el billete verde pierde parte de la prima defensiva acumulada durante la escalada del conflicto. Greg Michalowski subraya que, desde el punto de vista técnico, la tendencia se ha inclinado al alza en EUR/USD y GBP/USD, mientras que en USD/JPY el sesgo se ha vuelto más bajista. Aun así, recuerda que el dólar había alcanzado niveles muy elevados en 2026, de modo que el movimiento actual sigue siendo, por ahora, una corrección dentro de una estructura de fondo que todavía debe definirse mejor.
La clave para los operadores está en identificar si esta venta de dólares puede tener continuidad o si se trata solo de un ajuste rápido por exceso de tensión previa. Por eso, Michalowski pone el foco en los objetivos técnicos de medio plazo y en la redefinición del riesgo para quienes buscan aprovechar una prolongación de la caída del dólar.
Como resume Greg Michalowski, Donald Trump lanzó un mensaje abiertamente optimista al sugerir que podría tratarse de un gran día para la paz mundial. En su discurso, habló de reconstrucción, reapertura comercial y estabilización del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, dibujando incluso un posible escenario de revitalización económica para Oriente Medio.
Sin embargo, ese tono constructivo vino acompañado de condiciones duras. Washington insiste en que no habrá margen para el enriquecimiento de uranio y en que cualquier desmantelamiento nuclear deberá estar bajo vigilancia estricta. Trump abrió además la puerta a alivios arancelarios y de sanciones, pero dentro de un marco político claramente condicionado al cumplimiento iraní.
El vicepresidente Vance mantuvo una línea parecida: progreso sí, pero frágil. Admitió que hay facciones iraníes participando de forma constructiva, aunque otras siguen generando dudas. En otras palabras, el mercado está celebrando una tregua, no una paz consolidada.
Ese matiz importa mucho. Mientras las bolsas celebran y el crudo corrige, siguen llegando informaciones que recuerdan que el conflicto está lejos de quedar cerrado. Se han reportado ataques con misiles iraníes contra Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, mientras Israel continúa bombardeando el sur del Líbano. Eso introduce un elemento de inestabilidad evidente: cualquier actor que quede fuera del marco de contención puede romper la narrativa de alivio que hoy domina el mercado.
Por tanto, el movimiento actual tiene lógica, pero también fragilidad. El mercado está descontando una mejora táctica del escenario, no una solución definitiva. Si el proceso se deteriora, el petróleo puede rebotar, el dólar recuperar terreno y las bolsas devolver parte del avance con bastante rapidez.
Fuera del foco de Oriente Medio, otra referencia relevante del día ha llegado desde Nueva Zelanda. El RBNZ mantuvo su tipo oficial en el 2,25%, en línea con lo esperado, y dejó un mensaje prudente: inflación a corto plazo más alta, crecimiento más débil y una política monetaria que seguirá dependiendo de los datos. La institución dejó claro que puede actuar con firmeza si las presiones inflacionarias se amplían, aunque por ahora no existe una voluntad inmediata de endurecer.
El gobernador Berman señaló que la decisión fue unánime y que, aunque se debatieron posibles subidas, el comité no estuvo cerca de ejecutarlas en esta reunión. Su mensaje fue flexible pero vigilante: si la inflación persiste, habrá margen para actuar en próximas citas; si no, el banco central puede permitirse esperar.
En el mercado de divisas, el NZD/USD repuntó con fuerza al calor del alto el fuego, pero el movimiento perdió consistencia al chocar con una zona técnica relevante. El cruce superó brevemente el 38,2% de la caída desde el máximo de 2026, situado en 0,5835, aunque no logró alcanzar la media móvil de 200 periodos en gráfico de cuatro horas, cerca de 0,5850. Después, el precio volvió a situarse por debajo de ese primer nivel, dejando una señal de resistencia que conviene vigilar.
En resumen, la fotografía que deja Greg Michalowski es la de un mercado que se mueve con fuerza hacia el alivio: menos tensión geopolítica, menos presión inflacionaria inmediata y más predisposición al riesgo. El problema es que esa narrativa todavía necesita confirmación política y técnica. Y ahí está, precisamente, la clave de las próximas sesiones.