Según el análisis de Lawrence G. McMillan, el Black Friday no solo es un evento de consumo, sino también el punto de partida de una serie de patrones estacionales alcistas en el mercado de valores. Históricamente, el mercado tiende a subir durante la semana o las dos semanas posteriores al Día de Acción de Gracias, incluso en años complicados como 2018, cuando el mes de diciembre fue muy negativo pero el tramo post-Thanksgiving resultó rentable.
El autor recuerda que, en muchos años, el Russell 2000 suele superar al S&P 500 en esta fase, aunque en el momento actual el S&P 500 muestra mayor fortaleza relativa. Por ello, se centra en operar el SPY (ETF del S&P 500) mediante un spread de calls para aprovechar el impulso alcista posterior al Día de Acción de Gracias sin asumir el coste completo de opciones muy caras por el nivel del VIX.
Además de este patrón, McMillan menciona otros dos tramos estacionales alcistas que confluyen hasta el llamado “Rally de Papá Noel”, que arranca en la última semana de diciembre y concluye el segundo día de negociación del nuevo año. En lugar de unificar todos los patrones en una sola operación, prefiere tratarlos por separado para gestionar mejor el riesgo alrededor de la próxima reunión de la Fed del 9–10 de diciembre.
El S&P 500 (SPX) se mantiene dentro de un rango de negociación, con el índice rebotando hacia su media móvil de 20 sesiones descendente y enfrentándose a una línea de tendencia bajista antes de los máximos históricos. Un movimiento claro por encima de la zona de máximos o por debajo de los soportes clave sería especialmente significativo, pero, de momento, el índice sigue oscilando dentro de ese rango.
Las ratios put-call de acciones han continuado al alza, reflejando compras de puts más como protección que como apuesta bajista pura. Mientras estas ratios sigan subiendo, constituyen un riesgo bajista latente. En contraste, la amplitud del mercado ha mejorado de forma notable tras el repunte reciente, generando señales de compra en los osciladores de amplitud, aunque sin llevar las estadísticas de volumen-amplitud acumulado a nuevos máximos.
Los nuevos máximos han superado a los nuevos mínimos en la Bolsa de Nueva York durante varios días seguidos, lo que ha anulado una señal de venta anterior y ha activado una nueva señal de compra. Se trata de un comportamiento inusual, con muchos valores simultáneamente cerca de máximos y de mínimos de 52 semanas.
El VIX ha caído con fuerza desde su pico cercano a 29 puntos del 20 de noviembre, generando una señal de compra de “pico máximo” vigente durante 22 sesiones (hasta casi Navidad), salvo que el índice volviera a cerrar en o por encima de ese máximo. Esta bajada rápida ha evitado que se activara una señal de venta de tendencia, que solo aparecería con el VIX y su media de 20 días por encima de la media de 200 días.
El constructo de derivados de volatilidad estuvo al borde de una tendencia bajista fuerte, pero esa amenaza ha desaparecido y ahora dibuja una estructura mayoritariamente alcista: la curva de volatilidad presenta pendiente ascendente y los futuros del VIX cotizan de nuevo con prima frente al índice. El indicador VOLFUTA ha pasado de niveles negativos a positivos, movimiento que el autor considera claramente favorable para la renta variable.
Desde nuestra óptica, entramos en una fase donde estacionalidad, rango y volatilidad convergen. El sesgo general es alcista, pero el mercado sigue cargado de señales mixtas típicas de un SPX en lateral. En este contexto, preferimos trabajar niveles claros: comprar apoyos definidos o rupturas validadas, evitando sobreoperar el ruido intermedio.