El S&P 500 cotiza en máximos históricos, pero Ed Yardeni considera que el rally todavía puede tener recorrido. El presidente de Yardeni Research ha elevado su objetivo de final de año para el índice hasta los 8.250 puntos, frente a los 7.700 puntos anteriores. Esa nueva estimación implica un potencial adicional de alrededor del 11,5% respecto al cierre del viernes.
La clave de la visión alcista de Yardeni es sencilla: beneficios empresariales. El estratega reconoce que ya venía siendo positivo con la bolsa, pero considera que incluso él se había quedado corto ante la magnitud de las revisiones al alza de beneficios por parte de los analistas.
La temporada de resultados está siendo especialmente sólida. Más de 400 compañías del S&P 500 han publicado ya sus cuentas, y el 84% ha superado las estimaciones de beneficio. Si esta tasa se mantiene hasta el final del periodo de resultados, sería la más alta desde el segundo trimestre de 2021.
El mercado no está subiendo solo por expansión de múltiplos. La mejora de beneficios está dando soporte fundamental al avance del índice.
Las compañías que ya han presentado resultados muestran una expansión interanual de beneficios del 25,6%, muy por encima de la media de los últimos cinco años, situada en torno al 7,1%. Este dato explica por qué algunos estrategas están revisando al alza sus objetivos para la bolsa estadounidense.
Yardeni no es el único. HSBC también ha elevado su previsión para el S&P 500 en 2026 hasta los 7.650 puntos y contempla que el índice pueda superar los 8.000 puntos. Además, ha revisado al alza su estimación de beneficios para final de año en un 8%.
El gran riesgo para esta tesis alcista está en el petróleo. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha impulsado con fuerza los precios energéticos, y el West Texas acumula una subida cercana al 71% en el año. Un petróleo persistentemente alto puede presionar márgenes, elevar costes para consumidores y empresas, y complicar la política monetaria de la Reserva Federal.
Aun así, Yardeni no se muestra especialmente preocupado. Su argumento es que el mercado sigue infravalorando la resistencia de la economía estadounidense y del consumidor. Si esa fortaleza se mantiene, también debería sostenerse la mejora de los beneficios empresariales.
La tesis alcista depende de que el consumidor estadounidense aguante el golpe del petróleo y de que las empresas sigan trasladando crecimiento a beneficios.
La semana actual tendrá pocas referencias empresariales dentro del S&P 500, pero la siguiente será más relevante. Presentarán resultados compañías clave como Nvidia, principal referente de la inteligencia artificial, y grandes nombres del consumo como Home Depot, Walmart y Lowe’s.
Estas cuentas serán importantes para comprobar si el optimismo de Yardeni tiene continuidad. Nvidia deberá confirmar que la demanda ligada a IA sigue siendo fuerte, mientras que las grandes minoristas ofrecerán una lectura directa sobre la salud del consumidor estadounidense.
El nuevo objetivo de 8.250 puntos para el S&P 500 refleja una visión claramente constructiva sobre la bolsa estadounidense. Yardeni no basa su optimismo únicamente en el entusiasmo por la inteligencia artificial, sino en una mejora amplia de beneficios que, por ahora, está superando las expectativas del mercado.
En resumen, Wall Street sigue encontrando apoyo en los resultados empresariales. El riesgo energético y la inflación siguen ahí, pero mientras los beneficios se revisen al alza y el consumidor resista, los alcistas tienen argumentos para defender nuevos máximos. La próxima prueba llegará con Nvidia y las grandes compañías de consumo.