Doscientos años de datos confirman: la inversión a largo plazo en acciones casi siempre gana al efectivo

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Capitalbolsa | 07 nov, 2025 17:00 - Actualizado: 09:35
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n estudio de Deutsche Bank, citado por Joseph Adinolfi en MarketWatch, demuestra con evidencia estadística que mantener una cartera de acciones a largo plazo sigue siendo una de las estrategias más rentables que existen.

Tras analizar más de 200 años de datos en 56 mercados bursátiles, el banco alemán concluye que, en un horizonte de 25 años, las acciones solo han tenido un rendimiento inferior al efectivo en el 0,8% de los casos.

Según el informe, los pocos ejemplos en los que el efectivo superó a la renta variable fueron episodios muy específicos, como Irlanda en el siglo XIX o Japón tras el estallido de su burbuja en 1990, donde los inversores tardaron más de tres décadas en recuperar su capital. En palabras del equipo de Deutsche Bank, “los rendimientos negativos nominales en periodos de 25 años son excepcionalmente raros y en gran medida idiosincrásicos”.

Ajustando los datos por inflación, el patrón apenas cambia: incluso en términos reales, las acciones solo rindieron menos que el efectivo el 7,5% de las veces, una cifra que refuerza el argumento de mantener posiciones a largo plazo.

No obstante, en periodos más cortos los resultados son más variables. Adinolfi recoge que los rendimientos negativos a cinco años se produjeron en torno al 13,6% de los casos, una proporción observada en casi todos los mercados analizados.

El estratega Jim Reid, responsable de investigación macro en Deutsche Bank, destaca un elemento común entre los periodos de rentabilidad débil: las valoraciones excesivas. Ratios como el CAPE de Shiller o el precio-beneficio (PER) han sido históricamente buenos indicadores adelantados de retornos futuros bajos. “Cuanto más alto es el PER, más paga el inversor por cada dólar de beneficio”, recuerda Reid, señalando que el S&P 500 cotiza actualmente a más de 23 veces beneficios esperados, muy por encima de sus medias de cinco, diez y quince años.

Otro indicador de advertencia, según el informe, son los bajos rendimientos por dividendo. El dividendo actual del S&P 500 se encuentra entre los más bajos de las últimas décadas, una señal de que los precios han corrido más rápido que los beneficios distribuidos.

Además, Deutsche Bank advierte que, aunque las acciones suelen superar al efectivo a largo plazo, los bonos gubernamentales han ofrecido mejores resultados en el 22% de los periodos de análisis. En este sentido, Reid apunta que “entrar en el momento equivocado del superciclo de renta fija puede conducir a largos periodos de rentabilidades reales reducidas”.

El estudio también recuerda que estas conclusiones se aplican a carteras diversificadas de renta variable, no a títulos individuales. De hecho, investigaciones del profesor Hendrik Bessembinder, de la Universidad Estatal de Arizona, han mostrado que la mayoría de las acciones individuales rinden menos que los bonos a corto plazo, y que una minoría de valores ganadores concentra la mayor parte de la riqueza creada por el mercado.

En definitiva, como resume Joseph Adinolfi, los datos de dos siglos de historia bursátil sostienen un mensaje claro: mantenerse invertido a largo plazo sigue siendo la mejor defensa contra la volatilidad y el paso del tiempo, incluso en un contexto de valoraciones elevadas y rendimientos comprimidos.

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