Deutsche Bank vuelve a desmarcarse del resto del mercado con una visión muy optimista sobre la renta variable alemana. El equipo de estrategia del banco insiste en que sigue siendo el “toro solitario” sobre el DAX, pese a que el índice ha batido ya durante tres años consecutivos incluso sus escenarios más favorables. Ahora, el mensaje es claro: el potencial de revalorización para 2026 sigue siendo significativo.
Maximilian Uleer, jefe de estrategia de renta variable europea y activos cruzados de Deutsche Bank, recuerda que el banco ha mantenido en los últimos años una postura sistemáticamente más alcista que el consenso de los analistas. Aun así, el comportamiento del mercado ha superado incluso esas expectativas.
En los últimos tres ejercicios el DAX ha subido un 18,8% (2023), un 20,3% (2024) y un 23% (2025), batiendo claramente a los principales índices estadounidenses. Para Uleer, haber sido “demasiado optimista” habría significado, en realidad, quedarse corto cada año.
En lo que va de 2026 el índice alemán se mueve prácticamente plano, por detrás de las ganancias iniciales del S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq Composite. Pero el estratega considera que esta diferencia abre precisamente una ventana de oportunidad, no un síntoma de agotamiento.
El argumento central de Deutsche Bank descansa en dos pilares: el fuerte impulso fiscal en Alemania y un entorno económico mundial que, pese a la incertidumbre, sigue mostrando resiliencia. Las reformas históricas en materia de deuda han despejado el camino para un aumento sustancial del gasto en defensa e infraestructuras, dos vectores clave para el crecimiento de la mayor economía europea.
Según Uleer, el consenso del mercado espera actualmente una subida del entorno del 8% para el DAX en 2026. Sin embargo, Deutsche Bank considera que, apoyado en el estímulo fiscal y en un ciclo global razonablemente constructivo, el índice podría avanzar del orden del 18%.
La tesis se apoya también en unas perspectivas sólidas de crecimiento de beneficios y en una mejora gradual de la confianza empresarial. Tras años marcados por choques energéticos, tensiones geopolíticas y desaceleración industrial, el banco ve margen para que la rentabilidad corporativa se normalice al alza.
En ese contexto, la combinación de estímulo interno, beneficios en expansión y valoración relativa aún atractiva frente a otros mercados desarrollados justificaría, según el banco, un nuevo tramo alcista del índice alemán. Para Uleer, volver a quedar “solo” con un objetivo más ambicioso que el consenso es coherente con lo ocurrido en los últimos tres años.
El mensaje político también juega su papel. El canciller alemán ha llegado a afirmar que “Alemania ha vuelto”, en referencia al giro en la política fiscal y a la voluntad de reforzar la competitividad del país. Esa narrativa se traslada al parqué a través de un índice, el DAX, compuesto por algunas de las mayores compañías europeas: gigantes del software, aseguradoras líderes y grupos industriales y de defensa con fuerte posicionamiento global.
Para Deutsche Bank, el conjunto dibuja un escenario en el que la bolsa alemana mantiene un atractivo diferencial frente a otros mercados desarrollados, especialmente para inversores que busquen exposición a Europa combinando calidad empresarial y potencial de revalorización.