Las Bolsas europeas han cerrado la sesión con fuertes alzas, en un tono claramente constructivo, con los inversores optando por tomar posiciones antes de una semana cargada de referencias macroeconómicas clave, especialmente en Estados Unidos. El mercado descuenta que los próximos datos de empleo, inflación y actividad serán determinantes para calibrar el ritmo del ciclo económico y las expectativas de tipos de interés de cara a 2026. De momento, el sesgo es positivo, apoyado en la idea de crecimiento moderado y liquidez todavía abundante.
Como señala Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4 Banco, el trasfondo sigue marcado por una Reserva Federal dividida que ha cumplido el guion con un recorte de tipos de 25 puntos básicos, pero que ha sido muy cautelosa al anticipar futuros movimientos en 2026. Aun así, las Bolsas continúan apoyándose en la expectativa de un nuevo ciclo de crecimiento global basado en la revolución tecnológica de la inteligencia artificial y en un escenario generoso de liquidez, ampliado ahora con el nuevo dinero privado digital.
Según explica Ureta, este entorno ha permitido que los mercados esquiven, una semana más, el tan anunciado estallido de la burbuja de la IA y sigan avanzando en una rotación desde valores tecnológicos hacia compañías más tradicionales que habían quedado rezagadas. Esa rotación ha sido especialmente visible en Estados Unidos, donde el Nasdaq ha cedido un 1,6% semanal, frente a las subidas del Dow Jones (+1,05%) y del Russell 2000 (+1,2%), este último llegando incluso a marcar máximos históricos intradía recientemente.
En Europa, el comportamiento ha sido similar: los valores más cíclicos y tradicionales han sostenido al Ibex 35 (+1% semanal) y al Dax alemán (+0,7%), mientras que índices amplios como el Eurostoxx 50 o el Stoxx 600 han permanecido prácticamente planos. Todo ello dibuja, en palabras de Ureta, un escenario de tranquilidad y de corrección selectiva, lejos de lecturas catastrofistas.
Lo relevante —y aquí está el matiz importante— es que el dinero no está saliendo de la Bolsa, sino que está cambiando de sitio. Como viene recogido en el análisis de Renta 4 Banco, los recortes en las grandes tecnológicas ligadas a la IA se están compensando con subidas en sectores industriales, consumo, financieros o materiales. Se ha visto en semanas recientes con caídas en nombres como Oracle y Broadcom arrastrando a parte del segmento tecnológico, mientras otros valores más “tradicionales” han tomado el relevo con avances significativos.
La gran pregunta es si esta rotación implica un cambio estructural en el liderazgo bursátil. Según dice Juan Carlos Ureta, no estamos ante un relevo de las tecnológicas, sino ante una ampliación saludable del mercado alcista hacia compañías de calidad que no habían participado plenamente en las subidas. Serían, por tanto, ajustes de fin de año que corrigen excesos, pero que no alteran el gran dibujo.
Ese “big picture” sería la configuración de un nuevo régimen impulsado por la IA, la innovación y la tokenización de activos, todavía en una fase inicial pero con vocación de permanencia. Un escenario positivo de fondo, aunque no exento de riesgos y con la posibilidad de correcciones del 10% o incluso del 20% en algún momento del camino.
Mirando a la semana: el foco estará en los datos de empleo en EE. UU., ventas minoristas, PMI manufacturero e inflación, referencias que llegan además con retraso por el cierre parcial de la administración estadounidense. En el plano empresarial, destacan los resultados de Nike y Micron Technology.
Con todo, y como viene recogido en el comentario de Renta 4 Banco, el escenario base sigue siendo el de una semana tranquila, con sesgo positivo, a la espera de que los datos macro confirmen —o no— que el aterrizaje suave sigue siendo el escenario central para los mercados.