Los principales índices bursátiles europeos cerraron ayer al alza, cerca de sus niveles más altos del día, apoyados por una combinación de menor tensión aparente en Oriente Medio y caída del precio del petróleo. Según explica Juan J. Fdez-Figares, director de Gestión de IICs, la noticia de que Israel y el Líbano habían alcanzado un acuerdo para prorrogar el alto el fuego, condicionada a que Hezbolá no atacara de nuevo a Israel, ayudó a relajar temporalmente el escenario geopolítico.
A ello se sumó la filtración de que el presidente estadounidense, Donald Trump, no reactivaría la guerra contra Irán salvo que muriera algún miembro del ejército de EEUU como consecuencia de un ataque iraní. Este contexto provocó que el petróleo, tras tres sesiones consecutivas al alza, girara a la baja, lo que animó a los inversores a tomar nuevas posiciones en renta variable.
Las compras, sin embargo, no fueron generalizadas. Se concentraron en sectores concretos que habían sufrido fuertes caídas recientes, como el farmacéutico/sanitario, el lujo, el financiero y, dentro de la tecnología, las compañías desarrolladoras de software.
En sentido contrario, las empresas vinculadas al desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial volvieron a estar bajo presión. Los fabricantes de semiconductores fueron especialmente castigados, lastrados por el mal recibimiento que tuvieron los resultados de Broadcom en Wall Street.
Broadcom superó las previsiones de los analistas, pero sus expectativas de negocio no fueron suficientes para un mercado que mantiene un listón muy elevado para las compañías ligadas a la inteligencia artificial.
En opinión de Fdez-Figares, el mercado parece estar entrando en una fase de rotación sectorial. Los inversores venden parte de los valores que mejor lo han hecho recientemente para reposicionarse en compañías más rezagadas. Es una estrategia lógica tras fuertes subidas, aunque no siempre termina funcionando si el fondo del mercado se debilita.
En Wall Street se produjo un movimiento similar. Los principales índices cerraron mayoritariamente al alza, con la excepción del Nasdaq Composite, presionado por las caídas de los valores de semiconductores y de los fabricantes de memorias.
El mejor comportamiento relativo correspondió al Dow Jones, que cerró en nuevos máximos históricos gracias al apoyo de sectores como sanidad, banca y finanzas. Además, tras haber sido un lastre en la sesión anterior, buena parte de las grandes tecnológicas lograron cerrar al alza, aportando soporte a los índices.
En el mercado de bonos, los precios avanzaron ligeramente, lo que provocó descensos generalizados de las rentabilidades, algo más acusados en la parte larga de la curva.
La atención de los inversores se centrará hoy en el informe de empleo no agrícola de mayo que publicará el Departamento de Trabajo de EEUU. El mercado espera que la economía estadounidense haya seguido generando empleo a un ritmo moderado y que la tasa de paro se mantenga estable en el 4,3%.
De confirmarse estas previsiones, la Reserva Federal tendría menos argumentos para acelerar el proceso de reducción de tipos oficiales y podría seguir centrando su análisis en el comportamiento de los precios.
Un dato de empleo demasiado débil podría elevar las expectativas de bajadas de tipos, pero también alimentaría el temor a una desaceleración económica mayor de la prevista.
Este punto es relevante: no siempre una mala noticia macroeconómica se traduce en una buena reacción bursátil. Si el mercado interpreta que la debilidad del empleo anticipa un enfriamiento serio de la economía, la lectura podría ser negativa para la renta variable.
Para el inicio de la sesión, Fdez-Figares espera que los principales índices bursátiles europeos abran a la baja, siguiendo la estela negativa de las bolsas asiáticas, penalizadas por el mal comportamiento de los valores tecnológicos.
Los futuros de Wall Street también cotizan con descensos, lo que suele pesar sobre el arranque europeo. A partir de la tarde, serán los datos de empleo estadounidenses los que determinen en gran medida la tendencia final de las bolsas en el cierre semanal.
En el resto de mercados, el dólar mantiene una notable estabilidad frente a las principales divisas. Los bonos y sus rentabilidades apenas muestran cambios, mientras que el petróleo repunta ligeramente por el deterioro de la tregua en Líbano tras el rechazo de Hezbolá y la reanudación de ataques con Israel.
Por su parte, el oro y la plata cotizan a la baja, mientras que las principales criptomonedas continúan perdiendo terreno.