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Las bolsas europeas y estadounidenses afrontan desde hoy la primera semana de mayo en una posición bastante distinta a la de hace apenas unas semanas. Abril permitió recuperar una parte relevante de las caídas sufridas en marzo tras el estallido del conflicto en Oriente Medio. En Wall Street, la reacción ha sido incluso más contundente: el S&P 500, el Nasdaq Composite y el Russell 2000 cerraron el viernes en máximos históricos.
Según apunta Juan J. Fdez-Figares, director de Gestión de IICs, la última semana de abril dejó varias conclusiones importantes para los inversores. La primera es que el conflicto en Oriente Medio parece haberse enquistado. Esto mantiene la presión sobre el mercado energético y, por extensión, sobre la inflación y el crecimiento económico. La Eurozona aparece especialmente expuesta por su elevada dependencia energética, con un escenario cada vez más incómodo de inflación al alza y crecimiento a la baja.
La segunda conclusión es que los principales bancos centrales no parecen dispuestos, por ahora, a mover ficha de forma inmediata. Necesitan más visibilidad sobre la evolución del conflicto y, sobre todo, sobre su impacto en la inflación. Aun así, el riesgo de que los precios energéticos terminen provocando efectos de segunda ronda empieza a ganar peso.
En este contexto, el Banco Central Europeo podría ser el primero en actuar si la situación se deteriora. Christine Lagarde ya confirmó que el Consejo de Gobierno debatió la posibilidad de elevar los tipos oficiales, y no puede descartarse una subida tan pronto como en junio si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado durante más tiempo.
El gran riesgo para el mercado es que el conflicto energético obligue a los bancos centrales a endurecer su discurso justo cuando el crecimiento empieza a mostrar señales de fatiga.
La tercera conclusión procede de la temporada de resultados: la inversión en Inteligencia Artificial no parece una moda pasajera. Muchas compañías han confirmado en sus cifras trimestrales y en sus previsiones que el gasto en infraestructura, software y servicios vinculados a la IA seguirá siendo un motor relevante en el corto y medio plazo.
Eso no significa que todas las empresas vayan a ganar. Como suele ocurrir en cada gran ciclo tecnológico, habrá vencedores claros y compañías que no lograrán capturar el valor esperado. El mercado irá diferenciando progresivamente entre empresas con ingresos reales derivados de la IA y aquellas que solo se benefician de la narrativa.
La semana tendrá una agenda macro relevante. S&P Global publicará las lecturas finales de los PMIs manufactureros y de servicios en la Eurozona, sus principales economías, Reino Unido y Estados Unidos. En manufacturas se espera que los datos confirmen cierta expansión, apoyada en el adelanto de pedidos por parte de empresas que intentan protegerse del impacto del conflicto en sus cadenas de suministro.
La parte más delicada podría aparecer en los PMIs de servicios europeos, donde el impacto de la guerra podría empezar a sentirse con mayor claridad. También será importante vigilar los componentes de precios, tanto los soportados por las empresas como los repercutidos al cliente final.
La gran cita macro llegará el viernes con el informe de empleo no agrícola de abril en Estados Unidos. El mercado espera que la economía estadounidense siga creando empleo neto, aunque a un ritmo moderado.
En el plano empresarial, la temporada de resultados continuará tanto en Wall Street como en Europa, aunque a un ritmo menos intenso que en las últimas semanas. En Estados Unidos, el balance está siendo positivo: la proporción de compañías que baten expectativas se mantiene en niveles históricamente elevados, mientras que las revisiones negativas de previsiones han sido limitadas.
En Europa, en cambio, el tono es menos favorable. Varias compañías han advertido del posible impacto negativo que el conflicto en Oriente Medio y el encarecimiento energético pueden tener sobre sus márgenes y actividad en los próximos trimestres.
Para la sesión de hoy, los principales índices europeos podrían abrir con ligeras alzas, apoyados por el buen tono de los valores tecnológicos y por el comportamiento positivo de las bolsas asiáticas, con la excepción de Japón, cerrado por festivo local.
Sin embargo, las subidas podrían quedar limitadas por las noticias contradictorias procedentes de Oriente Medio. Irán habría presentado durante el fin de semana una nueva propuesta de paz, aunque no está claro si será aceptada por Estados Unidos. Mientras tanto, el mercado seguirá utilizando el precio del petróleo como principal termómetro de la situación.
La sesión puede empezar con tono constructivo, pero el margen de error es reducido. Cualquier titular sobre Ormuz, petróleo o negociaciones de paz puede cambiar rápidamente el sesgo del mercado.
En el resto de activos, el dólar cede ligeramente frente a las principales divisas, los bonos se mantienen estables, el petróleo retrocede de forma moderada, el oro también corrige algo y la plata repunta. Las principales criptomonedas, por su parte, cotizan con avances.