La sesión dejó una sensación clara: los mercados siguen atrapados entre el optimismo político y la realidad del conflicto. Según expone Juan J. Fdez-Figares de Link Securities, los principales índices europeos lograron cerrar en su mayoría con ligeras alzas, aunque tras una jornada de continuos bandazos provocados por los mensajes contradictorios sobre un posible acercamiento entre la administración Trump e Irán.
Los inversores tuvieron que valorar a la vez el tono optimista de Trump, las negativas de representantes iraníes y el hecho de que Irán e Israel siguieran intercambiando misiles durante toda la jornada. Ese choque de narrativas provocó movimientos bruscos en casi todos los activos. El petróleo, tras muchas oscilaciones, terminó acelerando al alza por la tarde y cerró con subidas de más del 4% tanto en el WTI como en el Brent.
En renta fija, tampoco hubo alivio. Los bonos volvieron a ceder, sobre todo en los tramos cortos de la curva, con un repunte visible de las rentabilidades. A nivel sectorial, en Europa destacaron energía, telecomunicaciones, utilities y químicas, mientras que bancos y retail quedaron rezagados.
La lectura de mercado es simple: cuando el conflicto no ofrece visibilidad, los inversores giran constantemente entre activos cíclicos, refugio, energía y bonos sin una convicción duradera.
En Estados Unidos, la pauta fue parecida. Los índices cambiaron de dirección varias veces y acabaron cerrando con leves descensos. En este caso, como señala el autor original, al foco geopolítico se unió la presión sobre el sector tecnológico tras la presentación de nuevos agentes de IA por parte de Anthropic, lo que golpeó con fuerza a las compañías de software y arrastró especialmente al Nasdaq Composite.
Lo más relevante de fondo quizá estuvo en los PMIs preliminares de marzo. Desde Japón hasta la Eurozona, Reino Unido y Estados Unidos, los indicadores adelantados de actividad reflejaron el mismo patrón: menos crecimiento y más inflación. Según recoge Fdez-Figares, S&P Global ya habla abiertamente del riesgo de estanflación, un escenario especialmente incómodo para los bancos centrales.
De cara a hoy, el mercado vuelve a depender casi por completo de cualquier novedad sobre Oriente Medio. La apertura alcista esperada en Europa, la caída del crudo esta madrugada y el rebote de otros activos sugieren que los inversores quieren apostar por una desescalada. Pero, de momento, eso sigue siendo una apuesta, no una certeza.