Las bolsas de Asia-Pacífico terminaron la sesión en su mayoría con caídas en la penúltima jornada del año, con el mercado moviéndose entre dos fuerzas claras: el arrastre bajista de la tecnología estadounidense y el repunte de la tensión geopolítica en torno a Taiwán. Según explica el medio original CNBC en un artículo firmado por Lim Hui Jie, el tono general volvió a ser prudente tras prolongarse el “sell-off” tecnológico en Wall Street por el debate sobre si la euforia de la inteligencia artificial se ha ido demasiado lejos.
El punto de partida vuelve a estar en Estados Unidos: los descensos del S&P 500, Nasdaq y Dow reforzaron el movimiento de recogida de beneficios en los valores más “sensibles” a la narrativa de IA. Nvidia cedió más de un 1% y otros nombres muy seguidos, como Palantir, Meta u Oracle, también retrocedieron. En un tramo del año con liquidez más baja, este tipo de movimientos suele contagiarse con rapidez a Asia, donde muchos inversores prefieren proteger ganancias antes de entrar en enero con posiciones demasiado cargadas de riesgo.
Con un mercado de fin de año más fino, el sentimiento pesa casi tanto como los datos: si la tecnología flojea en EE. UU., Asia lo nota al minuto, incluso sin noticias propias relevantes.
En Japón, el Nikkei 225 cerró a la baja y el Topix también terminó en negativo. Uno de los protagonistas fue SoftBank, que perdió cerca de un 2% tras anunciar un acuerdo para adquirir DigitalBridge por 4.000 millones de dólares. La compañía enmarcó la operación dentro de su estrategia de reforzar la infraestructura de centros de datos para su impulso de inteligencia artificial. Sin embargo, el mercado parece haber interpretado la noticia con cautela: por un lado se compra capacidad y posicionamiento, pero por otro se asume coste y ejecución, y en estas fechas el inversor suele premiar más la visibilidad que las grandes apuestas.
La lectura inmediata fue clara: SoftBank paga por futuro (IA y centros de datos), pero el mercado exige comprobar si la operación encaja bien en precio y en plazos.
Más allá de la tecnología, el otro frente fue la geopolítica. Los inversores valoraron el anuncio de China sobre nuevos ejercicios militares alrededor de Taiwán, un factor que tiende a elevar la aversión al riesgo en la región. Desde Taiwán se insistió en que se actuará con responsabilidad para evitar una escalada, al tiempo que se criticó el aumento de la presión militar. En ese contexto, el índice taiwanés retrocedió y el sector tecnológico local, con pesos pesados como TSMC y Hon Hai, acusó el movimiento.
Por mercados, Australia terminó ligeramente en negativo tras perder las ganancias intradía, mientras Hong Kong se desmarcó con avances hacia el final de la sesión y China continental mostró un tono algo más firme. Los futuros estadounidenses apenas variaban en las primeras horas asiáticas, reflejando un mercado sin convicción. Según el medio original, el foco de los próximos movimientos pasa por las referencias en Estados Unidos, con datos inmobiliarios y, sobre todo, las actas de la última reunión de la Reserva Federal, que podrían reavivar la discusión sobre tipos y valoración de las tecnológicas.